Por Alejandro Lelo de Larrea
Viejas prácticas dinosáuricas
PRI: repartidor del gobierno federal
Al viejo estilo del partido de Estado, sin debate de por medio, en una franca decisión autoritaria, la estructura nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la hará de repartidores del Decálogo Informativo de los “beneficios” que según el gobierno federal hay en la iniciativa de reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto.
Sí, ayer en la sede nacional del tricolor, se dio la instrucción a los presidentes estatales del partido, líderes de sectores y Secretarías, de que todos los cuadros del PRI repitan hasta el cansancio, incluso de ser necesario puerta por puerta en los hogares de los mexicanos, los “beneficios” de la reforma energética del Ejecutivo Federal, como parte de la propaganda oficial para contrarrestar las sólidas críticas de especialistas, partidos políticos adversarios, legisladores y empresarios, a esta propuesta de Peña Nieto.
Y para ello, al finalizar la Sesión de la Comisión Política Permanente, repartieron 50 Cajitas Felices de Peña” que, para lamentación de los priístas, no contenían fajos de billetes. Cada una traía mil dípticos intitulados “Reforma Energética”, financiados y signados por el “Gobierno de la República”, en el que destacan el “Decálogo Informativo” de las “bondades” de la reforma energética, remitiendo al website http://www.reformaenergetica.gob.mx.
Nadie siquiera hizo una mueca al recibir su “Cajita Feliz de Peña”. La tomaban al salir del Salón de Usos Múltiples Alfonso Reyes, ubicado en la sede nacional del PRI, al tiempo que les comentaban que eran los dípticos que debían repartir para bajar la información a los cuadros priístas en sus entidades, y homologar el discurso de “bondades” de la reforma energética.
Este es el PRI del 2013, que apoya la iniciativa presidencial por línea, por instrucción presidencial, como en los tiempos del partido de Estado.
El presidente del partido, César Camacho Quiroz, simple y llanamente evidencia que es un subordinado de Los Pinos, da la orden de apoyarlo, y para evitar que recurra a su rancio y dinosáurico discurso, le dejan en claro la pauta de qué deben decir.
Es claro que para nada la decisión de apoyar la iniciativa de Peña Nieto proviene de una seria discusión al interior del priísmo, que no ha procesado el más mínimo debate al respecto entre sus militantes. ¿Dónde están los foros de discusión que prometió realizar Camacho Quiroz para procesar los temas de mayor relevancia? No hay, es la vieja línea, el viejo autoritarismo.
Así, en las próximas semanas, sin conocer de fondo la iniciativa presidencial de reforma energética, con una gran inconsciencia sobre si esta enmienda beneficiará o perjudicará al país, los priístas van a repetir como periquitos el “Decálogo Informativo” del Gobierno de la República, al viejo estilo dinosáurico del partido de Estado.

