Por Norberto DE AQUINO
A pocos días del I Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, la suma de los problemas y fracasos se convierte en un verdadero dolor de cabeza para el gobierno.
El día de ayer quedó a la vista la enorme deficiencia que existe en el aparato político del gobierno. La CNTE, con una demostración de fuerza más que de inteligencia, obligó al gobierno a ceder de nueva cuenta. Y retiró del campo de batalla el proyecto de Ley del Servicio Profesional Docente, con lo que la idea de las evaluaciones y el ingreso vía el concurso, entre otras, tendrán que esperar mejor momento.
Ello obliga, por supuesto, a preguntarse sobre las razones que llevaron al gobierno a buscar, en estos momentos, dar vida a un debate que, se sabía, no sería aceptado por el magisterio. Y en cambio, la intención llevó a sobrecalentar un ambiente político ya de por sí tenso con la amenaza en que se ha convertido la reforma energética.
La estrategia de comunicación del gobierno es pésima, pero peor es su actuación política.
Y es aquí en donde aparece otro tema que no puede dejarse de lado y que llega como anuncio de la Secretaría de Hacienda: este será un año perdido en lo que a crecimiento se refiere. Las metas prometidas no sólo no se alcanzarán, sino que se corre el riesgo de que a finales de año, las cifras no sólo sean mediocres, sino que podrían convertirse en patéticas.
Las interrogantes sobre el accionar de la Secretaría de Hacienda son muchas. Pero bastaría con saber ¿cómo es que se decidió lanzar semejante anuncio justo en estos momentos? Dicho de otra manera, ¿el gobierno no sabía que el anuncio caería como balde de agua fría sobre los ciudadanos y que las cifras simplemente ayudarían a incrementar la tensión social.
Es claro que existe la posibilidad de que, desesperados por sacar adelante la reforma energética, en el gobierno se decidiera que las malas noticias pueden ser buenas si ayudan al objetivo final.
Así, si ya hace unos días se nos dijo qué tan malo será el futuro si no hay reforma energética, ya que
no podremos sacar provecho de las riquezas del subsuelo, ¿no sería positivo demostrar a la sociedad lo difícil que es el camino económico si no hay reforma?
Así, podría pensarse que se decidió presentar la crisis económica como “refuerzo” a la campaña para abrir PEMEX al capital privado, nacional e internacional. Pero pudiera ser que los logros sean todo lo contrario.
A unos días del I Informe de Gobierno, la administración de Peña Nieto aparece como fracasada en el combate a la violencia, como débil en la lucha por la reforma educativa y como incapaz en el terreno económico. Y todo ello, arroja como resultado un fracaso político muy serio.
Por supuesto, se pueden alegar muchas cosas. Pero la verdad es que el optimismo con el que el gobierno inició su gestión ya no existe. Y la gran velocidad con la que arrollaron todos los obstáculos en los primeros meses, hoy simplemente no existe.
Y mucho peor, ante la decisión de no informar adecuadamente y menos explicar, la confusión es otro de los resultados evidentes.
Ayer, el gobierno cedió ante la CNTE que fue capaz, con la colaboración del gobierno del PRD en el Distrito Federal, de detener el accionar de uno de los Poderes de la Unión. Y la pregunta entonces es obligada: ¿el gobierno no sabía lo que sucedería si intentaba acelerar el proceso de la reforma educativa?
El panorama político está lejos de ser positivo. Y con las dudas y contramarchas del gobierno, las cosas amenazan con ser aún peores.

