Por Norberto DE AQUINO
La reforma educativa es ya, el centro de una batalla en la que, pase lo que pase, el éxito parece estar cada vez más lejos. Y lo que es peor, no parece ser que los combatientes entiendan bien a bien, lo que sucede.
El diálogo emprendido entre el Congreso y la CNTE es un auténtico diálogo inútil, según las bases que se adoptaron para el encuentro. La CNTE quiere el abandono absoluto de las reformas ya aprobadas y la promesa de que la ley relacionada con el servicio profesional docente, no será puesta en vigor. La respuesta del Congreso es no se hagan ilusiones, la reforma va, sea como sea.
Así las cosas, habrá que saber cuál es el verdadero interés de las partes para permanecer en el juego de las apariencias. Qué es lo que en realidad quiere cada una de las partes, en un choque de fuerzas que no queda del todo claro.
Los maestros, se sabe, han dejado correr algunas ideas que no parecen descabelladas, para saber sí en realidad el gobierno quiere alcanzar un acuerdo. Pero como esas ideas tienen en el fondo la posibilidad de que la reforma sea ya modificada, ya cancelada, la respuesta es de rechazo total.
Por su parte, el gobierno no quiere quedar arrinconado en un dilema en el que, de apoyar la postura de los maestros recibiría el embate directo de los grupos que esperan la reforma para buscar los muchos negocios que se desarrollarán en el sector educativo. Y si se opone a los maestros, entonces enfrentará un problema social que, como ya se ve, cubrirá buena parte de septiembre, con todos los festejos del mes, y todas las consecuencias de la tensión puesta en juego.
Pero todo esto no es más que una parte más del problema. Pase lo que pase en el diálogo con los maestros, el camino para que la reforma educativa, que no es más que un ajuste de corte laboral en el sector educativo, pueda ser realmente puesta en marcha, es aún bastante largo.
Poco se ha dicho sobre el problema que se avecina. Y muchos o no lo advierten o simplemente quieren ignorarlo. No obstante, si las leyes reglamentarias de la reforma constitucional se aprueban,
aplicarlas no será algo sencillo.
El tema de la evaluación, que tantos comentarios ha provocado, es un ejemplo claro de lo que se avecina.
El gobierno, el Congreso y los partidos aliados en el Pacto por México, ya establecieron la línea de conducta. La leyes reglamentarias se aprobarán en los primeros días del cercanísimo se aprobarán en tiempo y forma. Pero nadie ha explicado la forma, el tiempo y el quién de la aplicación.
Dicho de otra manera, ¿quiénes se encargarán de aplicar una evaluación que, evidentemente, los maestros habrán de rechazar?
En realidad ¿el gobierno supone que Juan Díaz, líder de nombre del SNTE podrá alinear al magisterio en favor de una medida como esta? De otra manera, los maestros afiliados en el SNTE le darán todo el apoyo al gobierno en una medida que, de muchas maneras podría servir para ponerlos en apuros?
Al mismo tiempo, si los maestros de la CNTE mostraron ya la decisión y la fuerza como para chocar con el gobierno, ¿dejarán a un lado sus posturas para rendirse a una ley que consideran punitiva y alevosa en su contra?
¿Los maestros de Chiapas, Michoacán o Oaxaca, por citar sólo algunos casos, aceptarán que llegue el personal designado y sin más, los someta a la evaluación?
La idea parece un tanto fuera de la realidad. Los maestros están en pie de lucha. Y aún con la aprobación en el Congreso de las leyes reglamentarias, si se da como se afirma desde el gobierno, quedaría aún por resolverse el tema de la aplicación. Y ese será un nuevo punto de conflicto. Y según se ve, bastante explosivo.

