JavierPor: Javier Divany Bárcenas

En un bunker se ha convertido el Palacio Legislativo de San Lázaro que estará resguardada durante los próximos días por más de mil elementos Federales, del Distrito federal y del Estado de México, ¡y los que vengan!, hasta que desaparezcan del Distrito Federal los maestros de la Coordinadora Nacional Trabajadores de la Educación (CNTE).

Ahora si hay policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del Estado de México, armados con toletes y gases lacrimógenos, que están dispuestos al tú por tú contra los maestros disidentes y ¡a levantar chichones al por mayor!

La molestia y paciencia del presidente de la Mesa Directiva, Francisco Arroyo Vieyra llegó a su límite y haciendo valer el fuero que la ley le confiere para garantizar la libertad de los diputados, el poder legislativo echó mano de esas facultades y ahora la policía mexiquense cuidara la Cámara de Diputados.

¡Que amable ha sido el gobernador Eruviel Ávila! ¿? En poder apoyar al Poder Legislativo, por su puesto a petición del presidente del Poder Legislativo, al enviar a policías de fuerzas especiales a San Lázaro.

Habría que preguntarle a Arroyo Vieyra, ¿no importa que en la entidad mexiquense la inseguridad se haya incrementado hasta en un 30 por ciento, según las últimas encuestas, en robo a transeúnte, transporte, casa habitación, vehículos y extorsión de comercios?

Mirilla política

Durante diez días los habitantes de la ciudad de México no sólo han encontrado graves problemas para poder trasportarse en sus vehículos o camiones del transporte público por la presencia de manifestantes, sino bajo tierra, todas las líneas del Sistema de Transporte Colectivo Metro presentan retrasos, fallas y un mal servicio.

El enfrascamiento de dimes y diretes que se registró apenas hace unas semanas entre director del Metro, Joel Ortega y el líder de los trabajadores sindicalizados, Fernando Espino, dejó grandes secuelas en perjuicio de los usuarios.

No sólo quienes usan medios automotrices se han visto afectados en la capital, ante las marchas de manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), provenientes de los estados de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, sino diez metros bajo tierra el caos para transportarse es el mismo.

Tal parece que las amenazas de Fernando Espino a Joel Ortega, en el sentido de que en el Metro habría retrasos entre los convoy de hasta 15 minutos en cada estación, se ha cumplido.

Y es que no hay línea de Metro en que los retrasos son durante todo el día, principalmente en las líneas Indios Verdes-CU, Pantitlán-Observatorio, Tacubaya-Taxqueña, Garibaldi-Constitución de 1917 y Buenavista-Ciudad Azteca.

No creo que Espino o Joel se hayan puesto el reto de viajar en horas pico en alguna de estas líneas, para que comprueben el nivel de de la temperatura y aromas que arroja este servicio.

Por desgracia los subsidios del gobierno de Miguel Ángel Mancera para el Metro en 2013 ahora será de 6 mil 400 millones de pesos, que salen de los bolsillos del erario público, lo que impide que este transporte pueda modernizarse.

Se habla de malas condiciones de los vagones y que Miguel Ángel Mancera, gobernador de la ciudad y el director del Metro Joel Ortega, se empeñan a mantener en el mismo estado este servicio, pero a su vez, el líder de trabajadores ha implementado la estrategia de los 15 minutos (de retraso entre convoy).

Ahora sí, ¡no sean gachos, los chilangos queremos un mejor servicio de transporte!, sobre todo del Metro que es el más concurrido, por cerca de 5 millones de personas a diario.

divanybz@yahoo.com.mx
divanybz@gmail.com
@javierdivanybz