Por Norberto DE AQUINO
El presidente Enrique Peña Nieto decidió mantener la estrategia y lejos de explicar los problemas, decidió anunciar el futuro y con ello, la determinación absoluta por lo visto, de que las reformas cobrarán vida, a pesar de todo.
El primer mandatario, en su mensaje a la nación con motivo de su I Informe de Gobierno, mostró lo que será la ruta de los próximos años. El Pacto por México se mantendrá, cueste lo que cueste, y las alianzas se traducirán en la aprobación de las llamadas reformas constitucionales.
Así, Peña Nieto elogió la aprobación de la última de las modificaciones a las leyes reglamentarias en materia de educación. Llamó a las “minorías a respetar a las mayorías” y con ello, puso a la vista el horizonte sobre el cual habrá de circular las reformas hacendaria, energética y fiscal.
El titular del Ejecutivo federal decidió no entrar al terreno de las explicaciones y si bien aceptó que hay algunos retos en el campo económico, ello pareció más parte de la estrategia destinada a dar soporte a las reformas que se avecina, que a la intención de aclarar qué es lo que sucede en el país.
Con su mensaje, el presidente no dejó duda alguna sobre lo que se tiene en mente. La alianza con las dirigencias de los partidos de oposición se mantendrá as toda costa. Y los problemas internos en el PAN y el PRD que tendrán que resolverse en unas semanas más, no deberán ser problema para alcanzar los votos necesarios para que las reformas cobren vida.
El presidente quiere los votos, aún cuando ello no signifique que los cambios que se proponen sean respaldados por las mayorías realmente.
Peña Nieto busca los votos que, además de la suma necesaria, den la apariencia de que las reformas son aprobadas por “todas” las corrientes políticas. Así, en el caso de la reforma educativa, el hecho de que algunos legisladores del PRD se hayan sumado al proyecto del gobierno, deslegitima y mucho, al menos en apariencia, las protestas de los maestros que se encuentran en pie de lucha para tratar de detener las modificaciones que el domingo por la noche, fueron aprobadas en la Cámara de Diputados.
Peña Nieto tampoco mencionó que es lo que el futuro depara al país en el terreno de los cambios una vez que sean cabalmente aprobados.
Por ejemplo, queda aún por resolverse el cómo es que la ley de servicio profesional docente, con el tema de la evaluación en el centro, será aplicada en la práctica. Esto es, ¿de qué manera se realizará la evaluación en entidades como Oaxaca o Guerrero, por ejemplo? ¿Si los maestros se oponen simplemente se les correrá? Es posible que la tensión parezca disminuir, pero eso podría ser tan sólo, una imagen falsa.
En otro caso, el de la reforma energética, con las protestas a punto de estallar y con la amenaza de Cuauhtémoc Cárdenas de llamar en 2015 a una consulta ciudadana para derogar las reformas constitucionales, en materia energética en el caso de que sean aprobadas ¿habrá o no habrá un efecto negativo en los posibles inversores? ¿El gobierno puede garantizar que no habrá tal consulta o que en el caso de que se realiza no habrá modificaciones para acabar con los nuevos contratos? ¿¿Los inversionistas sentirán que esas promesas son suficiente para mantener el proyecto y el gasto?
Enrique Peña Nieto puede intentar una negociación con Cárdenas en la que la dirigencia del PRD se convierta en la parte visible más importante. ¿Pero ello será suficiente para acabar con las protestas? ¿O simplemente se buscará, como en el caso de la reforma educativa, un acto político que termine por dar legitimidad a toda la reforma?
Sea como sea, lo que está claro ya, es que las reformas van, Y que para alcanzarlas, el gobierno hará todo lo que tenga que hacer. Sin límite alguno.

