El presidente del Tribunal Electoral federal, José Alejandro Luna, consideró una «necedad» de los actores políticos la solicitud de resguardar la paquetería electoral de 2006, cuando la ley en la materia no preveía el recuento «voto por voto».
En entrevista, el magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) opinó que los mil 237 millones de pesos invertidos para resguardar durante siete años esa paquetería bien pudieron destinarse a otras necesidades urgentes del país.
Luego de que la víspera el Instituto Federal Electoral (IFE) aprobó por unanimidad que a más tardar en los primeros 15 días de octubre deberá quedar destruido ese material, recordó que el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) prevé los casos en que puede realizarse un recuento general de votos.
«Fue una necedad de muchos actores políticos que debieron entender que después de pasados más de un año esas boletas eran incontables, que sufrieron muchas inclemencias del tiempo, de la naturaleza en muchas partes de la República», expuso.
También «que el papel, que por muy fino que sea y muy indeleble que sea, tiene sus grandes problemas por el simple transcurso del tiempo», abundó Luna Ramos.
El presidente del TEPJF fue interrogado respecto a si los magistrados pudieron haber sido objeto de espionaje del gobierno estadunidense, como sucedió con el entonces candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto.
Luego de inaugurar el Primer Congreso Anual Diálogo Internacional por la Ética Judicial Electoral, Luna Ramos hizo hincapié en que el actuar del organismo a su cargo siempre ha sido transparente, «todas nuestras actuaciones están a la vista de la ciudadanía» y «no tiene nada que esconder».
Respecto al congreso organizado por el Tribunal Electoral, Luna Ramos reconoció la importancia de fomentar el código de ética entre los impartidores de la justicia electoral, quienes no son ajenos a tentaciones como el poder y el dinero.
Por ello consideró que el Código de Ética representa un «recordatorio permanente de las normas éticas que deben regir nuestro actuar».
«Pues el poder, el tener mayor relevancia inclusive en muchos aspectos, el beneficio económico, puede ser muchísimas cuestiones.
Ese es precisamente el porqué es indispensable el código de ética, porque son tantas las tentaciones y tan diversas que no podría enumerarlas en este momento ni tenerlas presentes», expresó.

