Javier Divany BárcenasPor: Javier Divany Bárcenas

Ya no falta mucho para que la ciudad sea liberada del secuestro de parte de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), las provisiones comienzan agotarse, el dinero ya no alcanza, los acarreados ya no aguantan más.

Legisladores federales de izquierda en la Cámara de Diputados que apoyan el movimiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ya anuncian la retirada del Distrito Federal, de manera pausada se irán saliendo del Zócalo y al parecer la última acción que tendrán será para la entrega del presupuesto 2014 que hará el presidente Enrique Peña Nieto, a través del secretario de Hacienda y Crédito Público Luis Videgaray, al Congreso el próximo domingo.

Los capitalinos ya están cansados de estos señores de Oaxaca que tienen tomado la plancha de la Constitución como su fuera suya, pero que es de todos los mexicanos, estos oaxaqueños no sólo han venido a dañar la economía de la ciudad, han llevado al límite la paciencia de los defeños, aunque ellos sólo son acarreados. Pero bueno parece que la pesadilla termina.

Lo malo es que los maestros de Oaxaca amenazan con regresar para el mes de noviembre para manifestarse nuevamente, al parecer por el tema de presupuesto, aunque para estos seudoprofesores cualquier tema es buen pretexto para venir a la ciudad de México hacer de las suyas.

Lo que ninguna autoridad federal, estatal o local, debe permitir es que esta situación de los maestros de la CNTE se convierta en algo cotidiano cada 1 de septiembre, por lo que los legisladores de la Asamblea Legislativa y del Congreso de las Unión deben regular y evitarlo.

Los maestros y acarreados no deben llegar hasta la capital o no faltará que los capitalinos, quienes están hartos de esta situación, se oponen a su regreso y los enfrenten, como ya comienza a ocurrir en el DF ante el fastidio que han provocado los maestros.

Bueno, pero donde están los servicios de inteligencia del gobierno federal, del Cisen, para saber quién está financiando a la CNTE que según algunos cálculos podría derogarse entre 15 y 20 millones de pesos diarios, que permiten mantener vivo el movimiento.

Pero eso sí, pasar por el Zócalo es meterse en una telaraña y encontrarse a quienes hacen guardia en el campamento magisterial, a las mujeres que cocinan a los niños que juegan, a una mujer con su pareja teniendo relaciones, a otros fumando un cigarrillo o también uno de la yerbita vaciladora, pero todos esperan de instrucciones del alto mando de la CNTE Rubén Núñez, para emprender alguna salida a la marcha.

Mientras tanto, el jefe de gobierno de la ciudad, Miguel Ángel Mancera cumple con su cometido, no convertirse en un represor, son puntos para su campaña siguiente; mientras que Enrique Peña Nieto, sólo los contuvo, convirtió la ciudad en una muralla impenetrable, las miles de vallas de tres metros, los miles de policías federales traídos de todos los rincones del país, y los refuerzos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana que reforzaron el operativo, fueron suficientes.

Los que habrán de juzgar este conflicto eterno entre gobierno y maestros de la CNTE son los 8 millones de capitalinos que están hasta la coronilla de vivir esta situación. ¡Pero ya se van gracias a Dios!

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