Por Norberto DE AQUINO
El proyecto financiero resultó ser a final de cuentas, un nuevo intento fallido por llegar al fondo de los problemas nacionales en este terreno. Y lo que es más serio, terminó por proponer metas menores a las esperadas sin que se dieran las explicaciones del caso.
De nueva cuenta, tenemos una reforma “posible”, pero no la necesaria. Tenemos nuevas promesas, pero no las realidades prometidas. Teneos un proyecto que capta los elogios obligados, pero que no abrirá todas las puertas que se dijo, teníamos que abrir.
Es incuestionable que en el proyecto hay pasos importantes y positivos Pero también lo es que hay aspectos poco claros y que ni siquiera se intentó explicar.
Así, tenemos por un lado el seguro de desempleo y la seguridad social universal de un lado. Y del otro la falta de explicaciones en la evidente modificación de la estrategia económica aplicada este año y el alcance de las modificaciones en el largo plazo.
Si las propuestas buenas son importante, las otras podrían ser preocupantes.
Recordemos que el gobierno prometió para este año un “déficit cero”. Esto es,no se utilizarían recursos no programados. En pocas palabras, no habría financiamientos o deuda para el trabajo del año en curso.
Pero ante los duros datos de la realidad y los señalamientos de organizaciones y expertos en el sentido de que el crecimiento de este podría ser algo más de 1% en el mejor de los casos, el gobierno cambió la estrategia. Y para la parte final del año se ha programado un déficit de .5% que en pesos sería de alrededor de 50 mil millones de pesos de “dinero no programado”.
Esto no es todo, para el año próximo se programa un endeudamiento de 1.4% que vendrían a ser algo más de 200 mil millones de pesos. Sin embargo, los verdaderamente importante es que de una manera oficial, el gobierno acepta que su política financiera para el presente año no rindió los frutos que se esperaban.
Lo que los expertos llaman “los números no cuadraron”. Y ante la caída de la economía y el riesgo de que las calificadoras pudieran pensar en cambiar su visión sobre nuestro país, se decidió desandar el camino.
Dicho de otra manera, se deja de lado la receta aplicada y no sólo no se retomará para el próximo año, sino que nos iremos exactamente al otro lado. Tomaremos otra vez, la vía del endeudamiento.
Del mismo modo, de acuerdo al proyecto enviado al Congreso, dejamos de lado las políticas que, se dijo, buscaban desalentar el consumo, vía el IVA, para retomar el camino del control del ingreso, que tiene una base segura y poco volátil políticamente hablando.
De todo esto, lo que se desprende es que el proyecto inicial no salió nada bien.
En marzo pasado, el gobierno obligó al PRI a modificar sus documentos básicos para que se modificara la posición con respecto al IVA y a los energéticos. Se obligó al priísmo a dar su apoyo a la posibilidad de llevar el IVA a los alimentos y medicinas y por supuesto, a respaldar la llegada del capital privado a PEMEX.
Pero a la hora de las definiciones, el IVA se quedó como estaba. Pero los príístas demostraron su capacidad para doblar la cerviz ante el poder.
La soberbia de la Secretaría de Hacienda es total. Para remediar el temor al IVA en medicinas y alimentos, se determinó elevar el impuesto en la zona fronteriza. Y a los expertos del gobierno se les “olvidó” consultar con los diputados y senadores de los estados fronterizos. Y hoy tienen en las manos un tema realmente explosivo.
Pero eso sí, se habla de un crecimiento del casi 6% para cuando termine el sexenio. Y si cada punto significa unos 100 mil nuevos empleos, tenemos que al final de la actual administración tendremos unos 600 mil nuevos empleos solo en el último año. Lejos de las necesidades reales, pero en un claro avance.
El problema aquí, como siempre, es que esos empleos estarán muy lejos de ser de aquellos que tendrán que pagar el nuevo 32% de ISR. Serán de la franja inferior. Y ello significa que en un buen caso, serán empleos de 10 mil pesos mensuales.
¿Y con este proyecto veremos detonar el crecimiento del país?

