Por Norberto DE AQUINO
Poco a poco, el frente de batalla contra la reforma hacendaria se consolida. Y como en las batallas anteriores, los cálculos del gobierno parecen no haber sido los correctos, lo que complica las cosas, agudiza las tensiones y debilita alianzas.
Uno de los efectos inmediatos ha sido hacia el exterior. Muchos esperaban con optimismo, la gran reforma en el campo económico. Y ahora entienden que todo lo que se tiene al frente es, como en ocasiones anteriores, una miscelánea fiscal, quizá más importante que las anteriores, pero nunca lo que se esperaba.
Hacia el interior, los grupos de poder en lo económico, dejan sentir su malestar. Suponen y no sin razón, que si las cosas avanzan como están planteadas, serán ellos una de las partes que mayor aportará a los ajustes. Y no están acostumbrados a ello. Y además, no quieren probar de esa medicina.
Y si lo anterior no fuera suficiente, el gobierno, o el equipo financiero del gobierno para ser más precisos, enfrenta al malestar de los priístas que, entienden que no pueden hace mucho, pero no por ello dejan de hacer sentir su molestia.
Primero, se les ridiculizó en marzo con las exigencias del gobierno para modificar documentos básicos y con ello, aceptar de antemano, una reforma energética y la aplicación del IVA a medicinas y alimentos.
Ahora, esa aprobación en el caso del IVA de nada sirvió. El gobierno simplemente se cuarteó a la hora de la aplicación y con ello, puso en evidencia a los priístas.
Pero eso no es todo.
Los legisladores del PRI se sienten atacados con la propuesta de elevar cinco puntos el IVA en la zona fronteriza. Y como ello no se les consultó, es la oposición la que se ha robado la bandera de la defensa de los ciudadanos en aquella parte del país. Además de ridiculizados, los priístas se saben traicionados.
Y finalmente, queda el tema de la aplicación del IVA en las colegiaturas. El gobierno ordenó a los legisladores del PRI salir a pedir el apoyo a esa medida. El grupo al frente del PRI declaró en favor de la decisión. Y los legisladores hablaron a favor y prometieron apoyos más importantes para la educación a cambio. Todo para que a final de cuentas, la decisión se modificara a última hora, dejando a las oposiciones con la victoria en la mano.
Todos los puntos anteriores son aprovechados por los grupos financieros que no quieren que las vías para dejar de lado el pago de impuestos dejen de existir. Y pelean con la defensa de todos los otros grupos como arma de lucha. A cambio, el gobierno juega a la demagogia y promete, pero es incapaz de explicar los cómo, los cuándo y los tiempos para alcanzar los logros.
Para colmo, la UNAM apareció ya, con el tema de los empleos de calidad. Y lo hace en el entendido de que los empleos de los que hala el gobierno estarán muy lejos de ser los que requiere la consolidación del mercado interno.
Y la postura de la UNAM es mucho más seria, ya que recuerda que crear empleos que no respondan realmente a las necesidades del país no será una solución, sino que servirá para incubar un problema mucho más serio que el hoy tenemos, al paso del tiempo.
Así, la reforma hacendaria presentado por el gobierno se convierte, poco a poco, pero de manera segura, en un problema más para una administración federal que no acaba de consolidarse.
El Pacto por México sed congratula por los proyectos. Pero el problema es que todos los que no se encuentran en el PPM no están de cuerdo con la visión oficial. Y la UNAM por un lado, y los empresarios por otro, han puesto en duda no sólo el proyecto como tal, sino las promesas que de esa reforma se quieren vender a la nación.

