Por Norberto DE AQUINO
Miguel Mancera cedió a la presión de las encuestas y lejos de aprovechar la oportunidad que le brindó la ceremonia de su I Informe de Gobierno para asumir realmente el control del gobierno de la ciudad de México, prefirió intentar salvar su imagen política. Y por supuesto, con ello dejó muchos frentes abiertos y muchas explicaciones en el aire.
El jefe del gobierno del Distrito Federal se lanzó al rescate no de su gobierno, sino de su imagen. Y buscó con frases sueltas, fortalecer su presencia política. Pero como le ha sucedido ya con anterioridad, no fue capaz de dar a sus palabras un soporte efectivo, ya que no pudo o no supo, resaltar las obras de su administración.
Así, habló de los avances en el combate a la inseguridad, pero no recordó su papel como procurador capitalino. Quiso olvidar que el mensaje de los avances en materia de seguridad fueron de Marcelo Ebrard y que él se encargó de avalarlos. Así, cuando habla de la disminución en los índices de delincuencia tendría que explicar en qué momento no dijo la verdad: ¿como empleado de Ebrard o como jefe de gobierno? Las dos posiciones no caben en una verdad que no encaja con la realidad.
Pero eso no es todo.
El señor Mancera destacó que la tolerancia ante las manifestaciones magisteriales lejos de ser una muestra de debilidad, debe entenderse como una demostración de fortaleza. Sin embargo, la fortaleza y la capacidad política fueron obra del gobierno federal para desalojar a los maestros del Zócalo, acción que convirtió al gobierno del DF en un simple encargado de las limpieza de los daños causados por el plantón.
Además, para mostrar su autoridad, Miguel Angel Mancera enfatizó que todo el que ataque a la ciudad, “encontrará a la ley”. Algo que, por supuesto, no se aplicó en los días anteriores.
Pero el colmo ante esa posición, fue que el señor Mancera que habla de aplicar la ley, es el mismo que se desmiente al revivir, de una manera bastante pobre, la frase juarista que señala “nada por la
fuerza, todo por la razón y el derecho”.
Así, si todo se negociará, cuándo se aplicará la ley en el caso de un “ataque contra la ciudad”.
El señor Mancera con su I Informe de Gobierno, buscó recuperar algo de lo mucho que ha perdido en las últimas semanas. Pero confunde la imagen personal con la imagen del gobierno. Y supone que si él recupera algunos puntos en las encuestas, en automático su gobierno se convertirá en eficiente y con resultados para recobrar el apoyo ciudadano.
El jefe del gobierno capitalino no acaba de entender el tamaño del problema que enfrenta. Y ayer mismo recibió algunas señales del reto que enfrenta.
Poco antes de que iniciara el evento del Informe, en el Metro, en la línea que corre de Universidad a Indios Verdes, se registró un percance más o menos serio.
Apenas iniciado el recorrido a la salida de la estación en Universidad, un convoy registró “tronidos” y “flamazos” que obligó al desalojo del tren y a un servicio “muy lento” de la línea por un buen tiempo.
Cabe recordar que al mismo tiempo, en varios trenes, se publicitó con carteles, el enojo de los trabajadores del Metro en contra de Joel Ortega, titular del sistema Metro. Y además, se citaba para una manifestación el día de hoy miércoles para protestar por la “falta de mantenimiento”, especialmente en las áreas no mecánicas.
Y no debe olvidarse que el gobierno del DF inició un pleito político contra el líder del sindicato del Metro que, entre otras muchas cosas, sólo demostró la ausencia de una estrategia política efectiva de parte del gobierno de la ciudad.
Así, Mancera desperdició una gran oportunidad para explicar muchas cosas. Intentó recuperarse en las encuestas, pero es muy probable que haya perdido otra vez, en el ánimo de los capitalinos.

