Por Norberto DE AQUINO
Los que para muchos fue un resultado abiertamente negativo, para otros fue algo apenas lógico. En el Senado no existe un liderazgo político real. Y los priístas han demostrado ser abiertamente incapaces para sacar adelante los proyectos que llegan a su territorio. Así, el que el PRD les haya comido el mandado en los foros sobre la Reforma Energética es para quienes opinan que la Cámara Alta adolece de capacidad política, algo que debió haberse previsto.
Los problemas para la bancada que encabeza Emilio Gamboa han sido una constante desde que inició la actual Legislatura. Enredó de manera tal la reforma a la administración pública, que a estas alturas, se encuentra en el seno de la Suprema Corte gracias a una controversia constitucional interpuesta por la Cámara de Diputados para poder controlar los excesos senatoriales.
Los senadores llevaron a los límites políticos permisibles la reforma educativa y en buen romance, las oposiciones han sido capaces de entorpecer prácticamente todo el trabajo legislativo, gracias al control que han logrado ejercer, ante la falta de logros de la bancada priísta.
Miguel Osorio, secretario de Gobernación, ha tenido que suplir mucho de la incapacidad priísta. Desde que inició la Legislatura, han sido una constante sus visitas a la sede del Senado y los encuentros con los coordinadores de las bancadas más importantes, para intentar destrabar la agenda.
Pero por lo visto, las cosas no han resultado. El PAN y el PRD en el Senado, han sido los suficientemente fuertes y hábiles, como para poner, de una u otra manera, al gobierno contra la pared.
En el caso de la reforma energética, muchos se preguntaron las razones por las cuales el gobierno decidió convertir al Senado en Cámara de Origen, especialmente cuando es evidente que la bancada del PAN se encuentra totalmente fracturada y la bancada del PRD es volátil y más que quisquillosa ante ciertos temas, para no hablar de que Emilio Gamboa ha sido incapaz de asumir el control de la Cámara por más que el apoyo siempre se le ha entregado.
Para los foros energéticos, los priístas buscaron el lucimiento, no los resultados. Y en la parte final
de la semana pasada, no tenían claro todo el panorama. No sabían quiénes aparecerían en la primera tanda de oradores y pensaron que todo quedaría resuelto con satisfacer las demandas presentadas por el PRD.
Así, aceptaron que Cuauhtémoc Cárdenas fuera el primer orador. Y no entendieron que con esto, lo que entregaba era el control y sentido del foro.
Cárdenas habló, cuestionó la reforma presidencial y se marchó. Y atrás de él, los perredistas, con un mensaje que cuestionaba no sólo el foro, sino la intención del priísmo y la calidad y sentido político del resto de los ponentes.
El PRI en el Senado quedó otra vez, en evidencia. No habían logrado nada de lo que suponían, tenían en las manos. Y sí en cambio, fortalecieron las posiciones de los enemigos de la reforma. Y claro está, aniquilaron al foro desde el cual, pensaban, montarían la plataforma que convertiría a los senadores priístas en una arrolladora fuerza política.
Ahora, han perdido una batalla más, han arrastrado al gobierno a un combate que no necesitaban y le han restado imagen al proyecto energético del gobierno.
Pero el problema no es sólo ese. El gobierno sabe que el Senado es un terreno resbaloso y poco confiable. Y lo que es más serio, sabe que el proyecto más importante del sexenio se encuentra en una ruta político que puede resultar mucho más costosa de lo que se había calculado.


