Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

La pregunta se ha repetido cantidad de veces. Y la respuesta ha sido siempre la misma: lo que se necesite. Y ante la actitud asumida por el PAN ante la reforma fiscal, el tema es otra vez analizado. ¿Para el gobierno federal, cuánto vale el Pacto por México?

La interrogante surge al momento en que se observa la actitud asumida por Acción Nacional de frente a una de las reformas que en el PPM es considerada como parte fundamental de los cambios que requiere el país.

El PAN, que se prendió del Pacto con desesperación ante la derrota electoral de hace un año que lo convirtió en la tercera fuerza electoral a nivel nacional, es ahora el que conduce la agenda nacional. Y se da el lujo de chantajear a un gobierno que, dígase lo que se diga, no ha sabido valorar el proceso electoral que le entregó el poder.

Convencido de que para las reformas estructurales se necesita “legitimidad”, el gobierno de enrique Peña Nieto ha cedido, una y otra vez, a las presiones de los partidos de oposición que, consientes de esta actitud oficial, demandan ventajas de todo tipo, para dar su voto a los cambios.

Ahora, Acción Nacional se ha montado en una verdadera campaña nacional para desacreditar al gobierno y a la reforma fiscal que se impulsa como parte de los cambios. El cinismo con el que se conducen los panistas comandados por Gustavo Madero es impresionante. No sólo rechazan en la calle lo que aceptan en el seno del Pacto, sino que se quieren apropiar de los cambios que al proyecto se han hecho gracias a los esfuerzos y negociaciones de los propios priístas, como es el caso del IVA en colegiaturas y en hipotecas, que no avanzarán en la ley.

Pero el problema no es ese en realidad. El problema es que es el propio gobierno el que ha aceptado la idea de su debilidad. Y le ha entregado a los panistas la plataforma ideal para presionar siempre a cambio de posiciones que les den la fuerza que los ciudadanos les quitaron en las urnas.

El PAN alega que el gobierno peñista “tiró la economía” en tan sólo diez meses. Pero olvida, y

quiere que todos los mexicanos olviden que fue el gobierno de Felipe Calderón el que triplicó la deuda externa y llevó la interna a niveles simplemente aterradores. El costo del servicio de los compromisos de México en ese terreno consumen no menos del 20% de los ingresos del país. ¡En esas condiciones, se puede tirar algo que está en el suelo?

El gobierno de Peña Nieto se encuentra en estos momentos entrampado por las presiones de Acción Nacional. El PAN no apoyará la reforma fiscal. Le dejará al gobierno el costo de los aumentos en los impuestos, movilizará o intentará hacerlo, a la sociedad, para elevar los costos políticos del gobierno. Pero al mismo tiempo, negocia con el mismo gobierno, los alcances de una reforma política exigida por los panistas como pago por la reforma energética, en la cual darán los votos necesarios para convertirla en realidad.

En otras palabras, para los panistas, hay dos gobierno. Uno que es criticable ante la sociedad por tomar medidas para el cambio y otro, con el que se debe negociar para alcanzar mejores condiciones política no para el beneficio popular, sino para el avance de los grupos que dominan al PAN.

Y otra vez, viene la interrogante: ¿cuánto vale para el gobierno el PPM?

¿Gracias a qué, el gobierno decidió no explicar a la sociedad las condiciones en las que se encontraba realmente el país al momento de asumir el poder? ¿Qué y como se negociaron las bases para el silencio que hoy es una losa más que pesada sobre el gobierno que impide los avances y le da al PAN la posibilidad de buscar beneficios particulares sin importar los intereses nacionales?

Cuestionar al PAN resultaría una pérdida de tiempo. Las preguntas debe responderlas el gobierno. Después de todo, fue el equipo hoy en el poder, el que prometió realizar un gobierno de resultados. Resultados que, por el momento, no aparecen por ningún lado.