Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

Después de un proceso difícil y de alto desgaste político a causa de las reformas en materia económica que se encuentran en el Congreso, Luis Videgaray, titular de Hacienda, pudo lanzar un suspiro de alivio y con la seguridad en la mano, hablar de lo bien que le irá al país a partir de que los cambios sean aprobados por el Poder Legislativo.

Es más, el Secretario de Hacienda encontró una vía para, de una manera más o menos abierta, salir al paso a los rumores de su rompimiento con el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

Luis Videgaray salió a escena en el vigésimo aniversario de la autonomía del Banco de México. Y como es natural, habló de las reformas que se discuten en el Congreso, entre las que la fiscal ocupa un sitio especial.

El funcionario habló de los beneficios que se tendrán y de lo importante que habrá de resultar que el proyecto avance para fortalecer al estado en materia financiera.

Y aquí Videgaray encontró la puerta política para reforzar en algo, su alicaída imagen. El debate en materia fiscal ha sido violento y los críticos no han ahorrado argumento alguno en su lucha por intentar que la iniciativa prospere.

Así, con el acuerdo sellado en la Cámara de Diputados entre las bancadas más importantes para dar respaldo a la reforma ya en la mano, el Secretario de Hacienda pudo hacer referencia a los elogios que se han lanzado desde el exterior al proyecto del gobierno.

Habló de los grandes organismos internacionales o de las más destacadas calificadoras que hablan de lo importante que es la reforma. Pero Videgaray parece entender que el pacto político de los diputados le resulta en un mucho mayor margen de movilidad ante los críticos al proyecto. Y por supuesto, en un logro vital al momento en que el proyecto sea aprobado.

El seguro político que le ha entregado la Cámara de Diputados al gobierno federal, es para la Secretaría de Hacienda, mucho más que una bocanada de aire puro y fresco.

En el segundo de los mensajes obvios del Secretario Videgaray, aparece directamente el hombre del poder en el Banco de México.

De un tiempo a la fecha, los rumores en todos los pasillos de la política, se comenta de una u otra manera, el “rompimiento” surgido entre Luis Videgaray y Agustín Carstens. Las razones que se argumentan son simples: las cifras en materia económica del presente año. En tanto Hacienda hablaba de un avance y se negaba a la aceptación de problemas para la parte final del año, el Banco de México dejaba sentir su peso, rechazaba el optimismo del equipo de Luis Videgaray y anunciaba un crecimiento muy por debajo de lo presupuestado oficialmente.

Así, en el festejo de ayer, Videgaray dedicó un buen tramo de su discurso a lanzar elogios a la labor del Banco de México. Y si bien es cierto que se cuidó mucho de no caer en lo burdo, también lo es que dejó bien en claro el papel vital que el BM juega en el proceso económico del país.

Habló de los viejos problemas derivados de una alta inflación y de los muchos logros que se han alcanzado con la labor del Banco. Pero en síntesis, lo que quedó a la vista fue el hecho de que, sin hacerlo de una manera abierta, Videgaray no perdió la oportunidad de poner a la vista no sólo que no hay distanciamiento con el Banco de México, sino que de parte de la Secretaría de Hacienda,existe un gran reconocimiento y respeto a la labor de la institución.

De cualquier manera, hace ya un buen tiempo, que el Secretario de Hacienda no lucía tan relajado y dueño de la situación como ayer.

Después de todo, no es poca cosa tener en la mano la solución un reto político de gran alcance, y poder demostrar que, si lo hubo, el rompimiento con el BM no fue definitivo.