La atención oportuna ante cualquier cambio en la zona del pecho puede ser la diferencia de ganar o perder la batalla contra el cáncer de mama, dice María Silva, una mexiquense que comparte su experiencia tras enfrentarse y vencer a esta enfermedad.
Actualmente tiene 53 años de edad, disfruta cada momento de la vida al cien por ciento en compañía de su esposo y sus dos hijos que durante seis años la acompañaron en esta lucha.
“Fue hace seis años, en diciembre durante los días de fiesta, en primera instancia me asuste, un día por la mañana me di cuenta de que tenía una bolita arriba del pecho, iba creciendo junto con mi temor, en los primeros días de enero acudí al médico, los primeros estudios, básicamente una mastografía, permitieron detectar la presencia de cáncer de mama”, platica María.
Recuerda que en ese momento sintió que el mundo se venía abajo y el miedo se apoderaba de ella, sobre todo cuando el médico le dijo que “el cáncer de mama que tienes es de nivel cuatro, es necesario operar en forma inmediata”.
María Silvia, junto con su familia decidió enfrentar al cáncer, busco información, otras opiniones y se operó.
“Me hicieron la mastectomía radical, es decir me quitaron el pecho, pero debido al tipo de cáncer que presentaba, el mal se había corrido, tres ganglios estaban contaminados, por lo que me quitaron toda la cadena”, señala.
Tras esta operación, María fue sometida a un tratamiento de quimioterapia, recibió cuatro quimioterapias rojas y cuatro verdes, estuvo ocho meses en este tratamiento y en constantes revisiones que incluían estudios, radiografías, ultrasonidos, muestras de sangre, todo lo necesario para verificar que el cáncer no estaba en otra parte del cuerpo.
“Así estuve cada mes durante cinco años, tiempo en el que al terminar la quimioterapia me dieron un medicamento diario, el cual a la fecha sigo tomando porque, de acuerdo con los estudios, una vez que el cuerpo presenta un tipo de cáncer, el riesgo de que aparezca nuevamente es latente y es una forma de prevenir”, establece.
Fueron seis años “en los que no fui la misma, casi todos los días estaba cansada, mis defensas estaban muy bajas, no podía ni salir a la calle, el cansancio no me lo permitía, aunque nunca perdí la esperanza, el cuidado y atención de la familia sin duda fueron mi respaldo”, añade.
Hoy, María está casi igual que hace seis años, ganó la batalla contra el cáncer de mama, además de las revisiones periódicas como medida de prevención, sólo le quedó una consecuencia, utiliza una manga de comprensión en el brazo, toda vez que ante la falta de ganglios esta parte de su cuerpo no tiene como defenderse.
Pero dice que “es lo de menos, estoy retomando mi vida normal, sin problemas y con un gusto de haber sido una mujer que a tiempo lo detecto y recibió la atención médica”.
Tras superar la enfermedad, es una ama de casa que enfrentó y le ganó al cáncer y ahora dice a las mujeres, de todas las edades:
“Hay que checarse periódicamente, porque el cáncer no da molestias, avanza sin darte cuenta, puedes detectar la bolita pero como no te duele o lastima, lo dejas pasar, cuando la realidad es que estas permitiendo que la muerte silenciosa te gane la oportunidad de vencer esta enfermedad que detectada a tiempo puede ser superada y sólo ser parte de una etapa de tu vida”,
En el estado de México, las estadísticas más recientes indican que por cáncer de mama se registran 14.5 muertes por cada cien mil mujeres.
En esta entidad se están emprendiendo acciones preventivas a través de la Secretaría de Salud, de septiembre de 2012 a septiembre de 2013 se realizaron más de 415 mil exploraciones mamarias y alrededor de 106 mil mastografías para la detección y diagnóstico de esta enfermedad.
En el Instituto de Salud del Estado de México operan 26 mastógrafos, 11 de los cuales son Unidades Móviles. En promedio se realizan aproximadamente 9 mil 900 estudios al mes.
A través del servicio subrogado se realizan al día entre 80 y 90 mastografías y en el último año se han referenciado a 252 mujeres a tratamiento oncológico oportuno.

