Por Norberto DE AQUINONorberto de Aquino

Los efectos de la aprobación de la llamada reforma fiscal han sido como es lógico, muchos y muy variados. Pero uno de los más importantes sin duda alguna, es el que permite comprobar que en el gobierno actual, hay una innegable facilidad par eludir las responsabilidades.

Lo anterior viene a cuento por la forma en que Luis Videgaray, secretario de Hacienda, esquivó o intentó hacerlo, el golpe político derivado de la aprobación de la mencionada reforma. Para el funcionario, los diputados no sólo aprobaron el proyecto, sino que con las modificaciones que realizaron, lo que dejaron fue un “hueco” de algunas decenas de miles de millones de pesos.

Y aquí lo importante no es la cantidad. Ni siquiera el tratar de entender lo dicho por el Secretario de Hacienda. Lo importante es lo hecho. Simple y llanamente, lo hecho y dicho por el hombre que, se acepte o no, es considerado como el artífice del proyecto fiscal que se aplicará a partir de enero, si en el Senado no dicen otra cosa.

Habrá que recordar primero, que el asumir los costos de los sucesos no es algo que se registre en el actual gobierno como tendría que ser.

Cuando los problemas educativos fueron el tema, el titular de la SEP, Emilio Chuayffet, en su comparecencia en San Lázaro, demostró con precisión la estrategia. La CNTE, dijo “es responsabilidad” de la Secretaría de Gobernación. Y para que las cosas fueron aún más claras, estableció que la aplicación de la ley, es responsabilidad de los gobernadores. En otras palabras, los problemas no son suyos.

Lo mismo sucedió en el caso de los huracanes. Cuando la catástrofe demostró que en el fondo del tema había mucho que investigar y demasiado que castigar, la Secretaría de Gobernación apareció para responder a las críticas. Y claro está, los gobernadores resultaron ser los verdaderos responsables.

De acuerdo con la estructura de la Secretaría de Gobernación, ante la amenaza de los meteoros, se emitieron boletines y se utilizó el esquema de la “red” para avisar de los riesgos. A nadie le importó

todo lo que es el seguimiento y por supuesto, las medidas complementarias. Se “avisó” y punto.

De nueva cuenta, la responsabilidad como parte de lo que los “otros” deberían cumplir.

Y los ejemplos son muchos, pero con estos dos se puede explicar el problema.

Ahora es el turno de la Secretaría de Hacienda, que pretende olvidar que dígase lo que se diga, el problema no es lo que los diputados aprobaron, sino la forma en que la Secretaría de Hacienda realizó las cosas.

El problema es que, sin explicación alguna, el gobierno pasó de la estrategia del “déficit cero”, a una política de endeudamiento. El problema es que se habló de los “grupos de interés” que buscaban luchar con la “situación actual”, pero no se hizo nada para poner remedio a la situación.

El problema es que a lo largo de los diez meses del actual gobierno, se han dado sobradas muestras de la facilidad con la que ese gobierno se deja chantajear pro grupos de todo tipo, con tal de mantener “vivo” el Pacto por México.

El gobierno modificó el rumbo que dijo deberíamos recorrer, sin advertencia previa, y cuando los efectos se dejan sentir, se lanzan acusaciones en contra de quienes cuestionan la decisión.

El problema no es que los diputados aprueben o modifiquen. El problema es que el gobierno ha cambiado de forma de pensar y actuar y a nadie le ha explicado nada. Demanda ajustes y sacrificios, pero no hace lo propio. Y amenaza y castiga, pero sólo a los miemos de siempre.

Los diputados tienen responsabilidades, pero son la parte débil de la escala del poder. Y la Secretaría de Hacienda queda a deber y mucho, en el terreno de las explicaciones. Por más que ello evidentemente, es parte de su estrategia global.