La reforma hacendaria y, en consecuencia, la Ley de Ingresos de la
Federación aprobadas en el Senado de la República, tienen como esencia la equidad social y el fortalecimiento recaudatorio del Estado mexicano, aseguró Ana Lilia Herrera Anzaldo, vicepresidenta de la Cámara alta.
En ese sentido, la senadora priísta afirmó que para lograr la
consolidación de un Estado con crecimiento económico se requiere de una sólida recaudación tributaria, cuya prioridad sea la redistribución eficiente y equitativa del gasto y que permita el combate efectivo a la pobreza.
“El Grupo Parlamentario del PRI en el Senado votó a favor de una
reforma hacendaria que consolida un sistema tributario justo y progresivo para México”, señaló.
Herrera Anzaldo detalló que los ingresos generados por impuestos en el país equivalen sólo al 18.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que coloca a México en el último lugar de la lista de socios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
“Con la nueva Ley deI ISR se gravan en forma progresiva los ingresos de quienes más ganan, de tal forma que se aplicará una tasa de 30% de ISR a las personas que tengan ingresos anuales de hasta 750 mil pesos. Aquellos que ganen más de 750 mil pesos al año pero menos de un millón de pesos pagarán una tasa de 32%; mientras que para los que obtengan entre 1 y 3 millones de pesos la tasa de ISR será de 34%, y para aquellos que gocen de más de tres millones se aplicará un gravamen de 35% por ciento”, explicó la senadora.
Lo anterior –explicó- genera un sistema tributario más progresivo
donde se cumple un principio de justicia: que quienes más ganan, paguen más.
Puntualizó que con el gravamen a la comida “chatarra” tienen el
propósito de combatir malos hábitos alimenticios en un país donde somos el segundo lugar en obesidad.
Respecto al tema del campo mexicano, Ana Lilia Herrera destacó que ahora es posible proteger a pequeños y medianos productores, por lo que quienes producen hasta 10 millones de pesos continuarán con el régimen simplificado, mientras que las grandes empresas agrícolas pagarán una tasa de impuesto de 30 por ciento.
Finalmente, agregó que la igualdad en el costo de productos y servicios en las zonas fronterizas y en el resto del país, permitió la homologación del IVA sin afectar a los consumidores.

