Por Norberto DE AQUINO
El escenario para la batalla en torno a la reforma energética está prácticamente listo. El gobierno mantiene la línea de la necesidad, ante la enorme cantidad de dinero que se requiere para alcanzar la debida explotación de los hidrocarburos. Y las diferentes versiones de la izquierda, dejan ver el contenido de los “no” que habrán de buscar que la iniciativa de reforma al artículo 27 constitucional no se convierta en realidad.
El cierre de los foros organizados por el PRD para analizar la reforma energética, reunió a Lázaro Cárdenas, a Marcelo Ebrard y a la colaboracionista dirigencia del perredismo Mientras tanto, desde la trinchera oficial, Pedro Joaquín Coldwell titular de Energía, y Emilio Lozoya, de PEMEX, lanzaros sendos mensajes para destacar la urgencia para que este mismo año, la reforma esté lista.
Pero por el momento, la parte importante tendría que ser la división del “no”. O las diferentes maneras en que esa negativa habrá de presentarse ante la sociedad y las posibilidades de los ajustes antes de que el debate concluya.
La primera parte tiene por fuerza, que ver con la ausencia de AMLO o de sus aliados directos. Esto es, lo que podría ser el ala más radical de la izquierda no participó en un evento que, se supone, tendría necesidad de sumar fuerza y no dividirlas. La batalla por la dirigencia del PRD pudo más que la congruencia.
Después, habrá que tener en cuenta el hecho de que, de nueva cuenta, Lázaro Cárdenas, que hasta el momento lleva la vanguardia en la batalla energética, elevó las apuestas y calificó como “ilegítima” la propuesta del presidente Enrique Peña Nieto para modificar la Constitución.
Cárdenas recordó que en la campaña presidencial ningún candidato habló de semejante tipo de cambios, lo que convierte en ilegítimo el proceso, ya que la idea se tenía, pero no se anunció.
Cárdenas se mantiene al frente en la lucha. Y por supuesto, elimina de la mesa de debates el argumento con el que el gobierno quería convencer a la sociedad y acaba con la idea de que la reforma
“mantiene el espíritu cardenista”.
Después, se tiene que entender que Marcelo Ebrard sabe que su batalla por alcanzar el liderazgo en el PRD está muy lejos de contar con las posibilidades de éxito que el ex jefe de gobierno del DF tenía calculadas. Pero ello no quiere decir que no tenga un peso político.
Y ese peso, pequeño o grande, lo hace valer. Y presiona clara y abiertamente a la dirigencia del partido del sol azteca para que se ponga al frente de la lucha contra la reforma.
Con ello, Marcelo se apodera de una carta que puede ser importante a la hora de las negociaciones internas. Al colocar contra la pared al grupo que dirige al PRD, Ebrard está en condiciones de ser la voz que conduzca el juicio político en contra de Jesús Zambrano y Jesús Ortega, y el grupo que les acompaña. Sabe que ello no le ayudará a ser líder, pero sí que puede llevarle a una posición importante en el nuevo grupo al frente del PRD.
Ebrard queda, de muchas maneras, del lado de Cárdenas. Y sí el michoacano está destinado a llegar a la presidencia del perredismo, la fuerza de Ebrard podría ser un punto importante en la batalla que habrá de librarse con Morena, ya sea para un frente único de izquierda, ya sea para la lucha abierta en la urnas.
Lis actuales líderes del PRD buscan una reforma no constitucional en torno a los energéticos. Pero el gobierno quiere incluso ir más allá, con el apoyo del PAN.
Así, el escenario para la gran lucha está casi listo. Y pudiera ser que la batalla entre las izquierdas sea mucho más dura que la que se libre en torno a los cambios constitucionales.

