david lopez cSomos muchos los que recordamos con repudio el vandalismo de algunos manifestantes, en el marco de la toma de protesta del Presidente Peña el pasado primero de diciembre.

No es para menos, en aquella ocasión los daños a la ciudad y a los comerciantes de las zonas afectadas rebasaron los mil millones de pesos, de acuerdo con la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México.

Lo verdaderamente indignante de este lamentable episodio fue la complicidad y cinismo con que actuó la ALDF, de mayoría perredista, para modificar el Código Penal y con ello permitir que los detenidos por hacer desmanes lograran su libertad bajo fianza.

Aquella votación dejó ver el vínculo entre el perredismo capitalino y los grupos que marcharon y vandalizaron la capital del país aquel día. Poco importó a los asambleístas el grave daño que realizaron los vándalos a la ciudadanía que dicen representar.

Quedó claro que para las izquierdas los grupos de “anarcos” cumplían la función específica de desestabilizar la llegada del nuevo gobierno. Por ello desde el Congreso capitalino se organizaron los diputados para que los delitos perpretados por aquellos criminales quedaran impunes y así, liberar a sus fieles y tenerlos listos para desatar su brutalidad cuando se les solicitara.

Las marchas y protestas han sido el signo de la vida capitalina a lo largo de todo el año. Los grupos que integran las resistencias a la agenda reformadora se han encargado de desquiciar diversas zonas y vialidades del DF.

Ante la invitación que realizaron los asambleístas a todos los inadaptados para delinquir con la seguridad de que, si son detenidos, saldrán libres en breve con el pago de una fianza, cada vez son más comunes las manifestaciones violentas en la Ciudad de México.

Hoy que el costo político por las marchas y plantones es para Miguel Mancera, la ALDF modifica nuevamente el Código Penal capitalino para endurecer las penas que, hace menos de un año, habían emblandecido.

Está claro que el PRD no puede arriesgar ni un ápice su hegemonía al frente de su más importante bastión, aunque eso implique dejar en ridículo a sus legisladores.

– PUNTO FINAL. Las reformas estructurales son imprescindibles para lograr la revolución pacífica que México requiere. Así lo dijo ayer el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ricardo Anaya, en la conmemoración del 103 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana.

En tono conciliador, el panista destacó la importancia de lograr acuerdos pues todas las fuerzas políticas comparten el mismo objetivo, modernizar el esquema actual.

El mensaje de Anaya es una bocanada de aire fresco para un partido en crisis, que pareciera no tener nada más que ofrecer que descalificaciones.

davidlopezcardenas@gmail.com
Twitter: @DavidLpzC

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