Por Norberto DE AQUINO
El encarcelamiento de Elba Esther Gordillo a inicios de la actual administración aparece totalmente como un acto de revancha política que nada tiene que ver con reformas legislativas o actos de gobierno en contra de la corrupción. Y bastaría con poner atención al “rescate” que el gobierno realizará de los integrantes del SNTE endeudados, para entender el fondo de las medidas tomadas desde el poder.
Elba Esther Gordillo evidentemente calculó mal su poder y movió peor sus piezas políticas. Pero el llevarla a la cárcel le resultó al gobierno en problemas mayores y en gastos multimillonarios que, por decir lo menos, nada han resuelto.
El gobierno de Enrique Peña Nieto pensó que el problema con el magisterio nacía y moría con la profesora. Y actuó en consecuencia. Y tardó bastante en entender que lo que en realidad había conseguido nada tenía que ver con las soluciones que pretendía. Ahora, desde varios frentes, el magisterio se colocaba de frente al gobierno. Se había derrochado un capital político y un aliado, otrora importante y poderoso, quedaba debilitado y molesto. Es más, en muchas partes, cambiaba de trinchera.
Poco a poco, la CNTE, que tenía control sobre un par de entidades, se desarrolló y se convirtió en poder en algo más de 20 estados. Y con reforma educativa o sin ella, tenía la fuerza suficiente como par protestar y fuerte, en contra del gobierno.
Cuando la situación se convirtió en algo intolerable, el gobierno buscó la solución. Y lo que mejor se les ocurrió en el seno del poder, fue un intento de fortalecimiento del líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre. Y la fórmula para ello, fue el “rescate” de los maestros con deudas.
Los mentores tuvieron acceso a créditos en efectivo. Quedaban atrapados en pagos eternos y con intereses enormes. Pero ante la falta de un ISSSTE con presencia efectiva, no había otro remedio que el endeudamiento.
Así, el gobierno se dedicará ahora, a pagar alrededor de cinco mil millones de pesos que deben los maestros ligados al SNTE, para cobrarlos ahora con un interés más suave.
Pero el truco es evidente. Los que realizaron todo en entramado para el endeudamiento, son los que hoy están al frente del SNTE. Son los mismos que acompañaron a la maestra Gordillo en todo este enredo. Y son los que ahora utiliza el gobierno para crear la imagen de “salvadores”, cuando en realidad tendrían que responder por todo lo sucedido.
Pero si el truco es evidente, el objetivo es aún más claro.
El SNTE y su líder habían perdido todo el apoyo y por supuesto, el respeto de los maestros ligados al sindicato. Y como esa organización es el aliado del gobierno, había que recomponer las cosas. Y con cinco mil millones de pesos en créditos blandos, se pretende alcanzar la recuperación de la alianza política entre el gobierno y los maestros. El régimen necesita al millón 400 mil maestros que se agrupan en el SNTE. Y además, tiene que encontrar la ruta para desarmar, o al menos intentarlo, la creciente fuerza de la CNTE.
Pero con todo esto, lo que queda claro es que la señora Gordillo no puede ser considerada como un caso de combate a la corrupción o de lucha contra el abuso de los cargos públicos. Los delitos de que se acusa puede o no ser, ciertos, ella está en prisión por venganzas políticas simple y llanamente.
De lo contrario, Juan Díaz le hubiera acompañado en el proceso legal desde un inicio, como varios maestros más que en estos momentos disfrutan de la imagen de “salvadores” del magisterio.
Al gobierno le tomó varios meses entender que el problema del magisterio tenía que enfrentarse con un SNTE realmente sólido en su alianza con el poder. Pero ha tomado la decisión al cabo de casi un año.
Queda sin embargo, resolver el problema que significa que a la hora de los discursos, resulta ya difícil hablar de combate a la corrupción.



