Por Alejandro Lelo de Larrea / Adrián Ojeda Castilla
Como parte del paquete de la Reforma Política que se avalará en los próximos días, se contempla también la que tiene que ver con el Distrito Federal, para que sin que deje de ser la sede de los poderes federales, tenga los mismos derechos y atribuciones que cualesquier otro estado de la república, afirmó el senador Alejandro Encinas Rodríguez, del PRD.
Integrante de la Mesa de la Reforma Política del Senado de la República, Encinas Rodríguez explicó en entrevista los alcances que tendrían las modificaciones Constitucionales para la Ciudad de México.
—¿Cómo parte de la Reforma Política, también viene algo de la Reforma Política del DF?
—Sí, en otro dictamen aparte.
—¿Pero va a salir en el mismo paquete?
—Sí.
—¿Y qué viene?
—Sería una ciudad Capital con plena autonomía, Constitución propia, igualdad de derechos conforme al resto de las entidades, jefe de gobierno de la Ciudad de México con atribuciones de gobernador; Congreso Local, la ALDF incorporándose al Congreso Constituyente y con capacidad de iniciativa; la creación del tercer orden de gobierno, con cuerpos, alcaldías, cabildos, vamos definiendo.
De acuerdo con Alejandro Encinas, este miércoles se estaría convocando a las Comisiones senatoriales que participan en la Reforma Política, para que 24 horas después de dicha convocatoria, puedan sesionar, discutir y aprobar el dictamen.
Dicho dictamen, tendría que llevarse a sesión Plenaria en los próximos días, y no se le podría dispensar la primera lectura, porque se trata de una reforma Constitucional. Por tal motivo, se requeriría de al menos 2 sesiones para su discusión y aprobación, lo que podría ser entre viernes y lunes o martes de la próxima semana.
Facultades presidenciales acotadas
De aprobarse la Reforma Política del DF, como lo plantea Encinas Rodríguez, se estaría por fin consumando la demanda que proviene desde al menos hace 2 décadas, de que la Ciudad de México tenga los mismos derechos y atribuciones que el resto de las entidades federativas.
En 1996, con los acuerdos de la Mesa de Barcelona, se logró un avance importante, al permitir la elección por voto universal del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, pero quedaron muchos pendientes.
Entre ellos, que se clarificarán las facultades que el presidente de la República y el Congreso de la Unión tendrán respecto a la Ciudad.
Por ejemplo, en el caso del presidente, se estaría acotando su facultad para remover al titular de la Secretaría de Seguridad Pública, y la propuesta es que sólo podría quitarlo del cargo por “causas graves que pongan en riesgo el debido, oportuno y eficaz funcionamiento de los poderes de la Unión”.
En la actualidad, la Constitución faculta al Senado para nombrar y remover al jefe de gobierno del Distrito Federal, y el cambio propuesto es que, al igual que con los estados de la República, la Cámara Alta tenga atribuciones sólo para la desaparición de poderes.
Por último, entre los cambios más relevantes, también se establecería en el artículo 124 Constitucional, que “las facultades que no están expresamente concedidas” por la Constitución a los funcionarios federales “se entienden reservadas a los estados y a la Ciudad de México”.



