A PESAR DE LOS DISCURSOS, las declaraciones, las inserciones pagadas en diferentes medios de comunicación del gobernador de Guerrero Ángel Heladio Aguirre Rivero, para decir que en su estado se respira paz y tranquilidad, que la población está feliz, que no pasa nada, nadita de nada, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, CNDH, presentó a la opinión pública el “Informe especial sobre los grupos de autodefensa y la seguridad pública” en dicha entidad, que confirma, entre otras cosas que Guerrero sigue siendo un “polvorín”.
No vamos a “refritearnos” el documento, porque es larguísimo; nada más vamos a exponer algunos de sus puntos en donde dice:
“Es un hecho innegable que la seguridad pública en el estado de Guerrero enfrenta un momento muy sensible y delicado, no sólo por el número de delitos que diariamente se cometen y por la violencia presente en su comisión, sino también por las estrategias ineficaces para el combate a la inseguridad, lo cual ha conllevado que los derechos humanos de los guerrerenses se vulneren día con día. Una muestra clara de este aumento de la violencia y la falta de una respuesta eficaz de las autoridades del estado de Guerrero para combatirla es el control que han decidido tomar varios grupos para defenderse de la violencia e inseguridad que invaden sus comunidades, ante el vacío que han generado las autoridades estatales y municipales.
«En efecto, las lamentables condiciones sociales que imperan en dicha entidad, provocadas por el abandono y la ausencia del ejercicio de las funciones de seguridad pública a cargo de los gobiernos estatal y municipales, explican el surgimiento de los grupos de autodefensa, sin soslayar que existan adicionalmente condiciones históricas y regionales, propias de cada una de las comunidades.”
¡Tómala, Ángel “Heladito”!
Y sigue el mencionado Informe:
“Para este Organismo Nacional el surgimiento de los grupos de autodefensa permite observar un sistema de seguridad pública ineficiente, así como cuerpos policiacos y autoridades de procuración de justicia que no ofrecen respuestas en la prevención del delito y el combate a la delincuencia. También se observa que las personas excluidas de la protección estatal han tenido que organizarse e intentar restablecer el orden en sus comunidades. Esta delicada situación por la que atraviesa el estado de Guerrero, pero que se replica cada vez con mayor frecuencia en otras entidades federativas, hace recordar la existencia de una especie de estado de naturaleza en el que prevalece la contingencia y la imposición de la fuerza más allá de las reglas básicas de convivencia. Además, resulta preocupante que la población del estado de Guerrero ha estado continuamente inmersa en violaciones a los derechos humanos en la mayoría de las comunidades, en donde prolifera el abuso del poder, la falta de aplicación de la ley, el incumplimiento de las reglas del debido proceso y la ausencia de sanciones legales a aquellos servidores públicos infractores o negligentes, así como la falta de sistemas efectivos de control en las dependencias encargadas de brindar seguridad pública. Ello ha provocado un nuevo escenario de la inseguridad pública, que se ve reflejado en fuertes espirales de violencia, ante las cuales grupos de la sociedad toman lo que entienden como justicia por propia mano, alimentados por la impunidad y el abandono del ejercicio de la función de seguridad pública a cargo del gobierno estatal y los municipales…”
¡Vuélvela a tomar!
En forma sutil, la CNDH le quiso decir al gobernador y a sus inútiles colaboradores que “no se hagan…”
Dice:
“Corresponde a las autoridades del estado de Guerrero reconocer esta realidad y realizar acciones inmediatas para que a través del ejercicio de gobierno recobren y ejerzan las funciones que les corresponden, a través de políticas adecuadas para solucionar la problemática que enfrentan esas comunidades…”
O sea, señor gobernador Ángel “Heladito”, pónganse a trabajar y no le mienta a los guerrerenses.


