Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

La lucha política dentro del gobierno federal es ya algo que difícilmente puede dejarse de lado. Las diferencias de opinión, la lucha por imponer estrategias y lo que enreda todo aún más, las contradicciones abiertas, se han puesto a la orden del día, sin que nadie parezca interesado en que se ponga orden, aunque sea sólo en las apariencias.

La administración federal había demostrado ya, su capacidad para entrar en el terreno de las contradicciones. Pero a pesar de ello, parecía existir cierto orden en las cosas. Y las metas impuestas por la necesidad de las reformas, ayudaba a que los cauces no fueran desbordados. Pero la lucha se libraba pese a todo.

Pero con el arranque del nuevo año y con las reformas en su parte constitucional en la bolsa, las condiciones parecen haber cambiado. Y radicalmente.

Así, los discursos en torno al problema de las llamadas autodefensas se convirtió en un claro ejemplo de lo que son las visiones encontradas en el gobierno. El gobernador Fausto Vallejo afirma que los grupos armados tienen ligas con los cárteles de la droga de Jalisco. Señalamiento que, desde cualquier punto de vista es muy serio.

Pero las cosas se complican mucho más cuando se entiende que el secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong, había negado semejante posibilidad. Y si se hace memoria, quienes chocan en este problema, son los mismos grupos que se enfrentaron en el intento por evitar que Vallejo retomara el poder en Michoacán después de su difícil enfermedad.

El tema se convierte en una bomba de tiempo cuando aparece, en el mismo tenor, el estado de Guerrero, entidad en donde todo arrancó.

Fue la secretaría de Gobernación la que habló a favor de las autodefensas cuando aparecieron, en un posicionamiento que, de muchas maneras, colocaba a la Constitución en un terreno muy resbaloso. Y es en Guerrero en donde el gobierno federal lanza, otra vez, la cruzada contra el hambre.

A todo ello habrá que añadir que la CNDH desacreditó ya, totalmente, al gobierno de Guerrero. Y lo liga con los grupos de autodefensa. Y ello simplemente, deja ver la división hacia el interior del gobierno federal.

Sin embargo, las cosas no paran ahí.

La Secretaría de Hacienda, con Luis Videgaray al frente, se pone en pie de de lucha y avanza la idea de dar a conocer las listas de deudores fiscales. Y las respuestas llegan, pero con el evidente afán de convertir una medida que puede y debe ser debatida desde el terreno jurídico, en una contienda de alto contenido político. No se trata de defender a nadie, sino de evitar que algún grupo consolide posiciones.

Así, el líder de los priístas en el Senado, Emilio Gamboa, pretende aparecer como paladín de la justicia y habla de evitar “listas negras”, cuando lo que en realidad hace es tomar parte en una batalla que ya en su momento, incluyó el cambio de gobernador den Michoacán.

Otra vez, la evidente división en el gobierno.

Y ese tema de la violencia se convierte en el centro de las grandes diferencias.

Es claro que hay en el gobierno quienes desean que el problema de la delincuencia organizada se combata con todos los recursos, aceptables o no, al tiempo que hay quienes no están de acuerdo con esta posibilidad.

De cualquier manera, lo que están a la vista es que en el gobierno federal la estrategia no es clara y que hay quienes se oponen a ciertas decisiones, tanto como hay quienes pretenden que los avances, si es que los hay, no fortalezcan, sino que debiliten.

Pero el resultado de esa lucha es la desorientación. Los ciudadanos no sólo no reciben información, sino que los datos que reciben los conducen a la desorientación.

Y si esa es la estrategia real, entonces el problema es mucho más serio de lo que se piensa.