Por Luis Soto
UN AÑO DESPUÉS DE LA INAUGURACIÓN de los llamados “Juegos del Hambre”, en donde la principal protagonista es la “seño Chayo”, conocida también como “Chayito en llamas” —porque en cada evento que se presenta realiza actos de magia para impresionar al presidente de la República—, se informa que la estrategia para combatir el hambre la pobreza, la miseria, la desigualdad… ha dado resultados espectaculares, pues la prosperidad ya llegó a más de 3 millones de “jodidos” y “jodidas” de un universo de 7 millones de personas que se encuentran en la miseria.
Con lágrimas en los ojos y ante el presidente Enrique Peña Nieto, “Chayito” dijo que esos tres millones ya ejercen plenamente su derecho a la alimentación.
“Cuando vemos los rostros de felicidad de un niño o una niña en un comedor comunitario; el de una madre que sabe que sus hijos están bien alimentados; de mujeres que participan en proyectos productivos; de un jefe o jefa de familia que recibe una vivienda o de quienes rescatan comida que se desperdicia para llevarla a la mesa de quien tiene hambre, sabemos que estamos haciendo bien la tarea y construyendo prosperidad para México”.
¡Bueno, tanto como prosperidad, lo que se dice prosperidad, pues como que suena medio presuntuoso y falso!, podrían exclamar las mamás y los papás de los niños a los que se refirió la funcionaria.
¡Pues aunque no lo crean!, pareció revirarles “Chayo”, al asegurar que en los 400 municipios considerados en la primera etapa de la Cruzada, hoy existe un gran movimiento de participación ciudadana, en coordinación con dependencias de los tres órdenes de gobierno, para llevar prosperidad y desarrollo a las comunidades más marginadas y remotas del país, donde viven todavía personas que se acuestan sin haber comido lo suficiente.
“¡Se equivoca señora, se equivoca!”, insisten los jodidos, “no nos acostamos sin haber comido lo suficiente; a veces nos vamos a la cama sin haber probado un bocado”.
Bueno, es que todavía el “pipirín” no llega a todos, informó la funcionaria, y detalló: Tenemos, 2 mil 845 comedores comunitarios, precisó; unas 294 mil familias tienen la tarjeta del Esquema de Apoyo Alimentario SINHambre, que les permite adquirir 13 productos básicos en las tiendas Diconsa; más de 400 mil familias se han incorporado a Oportunidades y 63 mil 566 familias al Programa de Apoyo Alimentario. Y por primera vez las tiendas Diconsa ampliaron su cobertura a las zonas urbanas, como igual hizo Liconsa al llevar la leche fortificada a las comunidades rurales de alta marginación. Hoy, 1.3 millones de beneficiarios tienen acceso a leche fortificada; se han instalado 684 tiendas y 164 Unidades Móviles Diconsa para atender a 1,889 localidades, y más de un millón de personas se han afiliado al Programa Pensión para Adultos Mayores +65.
¡Parte de eso ya existía señora!, apuntan quienes han diseñado algunos de los esquemas de apoyo. Vayan a los registros, vayan a los registros, sugieren.
Con tal de quedar bien con el Presidente Peña Nieto, “Chayito” presumió de las siguientes cifras: Se aumentó la producción e ingreso en zonas rurales a través del impulso de 146 mil 81 proyectos de producción agrícola, producción de autoconsumo y huertos familiares; compra de 517 millones de litros de leche a 11 mil productores nacionales; apoyo a 236 mil proyectos productivos en favor de 387 mil empresarios sociales, así como mil 542 proyectos productivos en comunidades indígenas.
¡Parte de eso también ya existía!, le reclaman a la señora. Y quien lo dude que se “eche un clavado” en las cifras de la Sagarpa y de otras dependencias que manejan programas sociales, sugieren.
Fieles a su costumbre, los “paleros” festejan que la protagonista de “Los Juegos del Hambre” siga al frente del programa social más importante del gobierno Federal, realizando actos de magia para impresionar al presidente de la República, a quien por cierto le dijo: “Usted nos instruyó poner en marcha la Cruzada Nacional Contra el Hambre; cuando nos dijo que México no puede ser un país incluyente, en paz y próspero, si hay mexicanos que no pueden ejercer su derecho a la alimentación. ¡Es inaceptable! Hoy le decimos que el gran protagonista de este esfuerzo es el pueblo de México, la sociedad mexicana que hoy está en movimiento”.
¡La inaceptable eres tú, Rosario!, le gritan los malosos.

