Por Norberto DE AQUINO
En realidad, ¿existe algo que pueda considerarse una “buena razón” como para justificar que un delincuente, señalado como narcotraficante y detenido en el pasado por el ejército, asista a una reunión con el comisionado para la seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo?
La difusión de un video sobre el encuentro de Castillo con integrantes de los grupos de autodefensa a la que asistió Juan José Farías, cabecilla de “Los Valencia”, ha puesto de cabeza al gobierno federal y a su cada vez más endeble estrategia de pacificación en Michoacán. Y poco importa si en ese encuentro se planteó o no, la estrategia oficial. Lo que está en juego es el hecho, simple, de que el el equipo del gobierno en aquella entidad, está lejos de tener el control del problema.
Las autoridades aceptaron ya el encuentro y quieren establecer una línea de defensa con la posibilidad de que “exista una buena razón” para el encuentro. Pero en el fondo, lo que ha quedado muy claro es que la estrategia oficial en Michoacán, hace agua por todos lados.
De entrada, resulta obvio que el problema de los autodefensas, fue creado, financiado e impulsado por el propio gobierno federal. Al menos en la parte más importante. Se paramilitarizó a la entidad, con la idea de evitar que las fuerzas armadas pagaran el precio de la violencia que pudiera desatarse.
Se tomaron medidas drásticas al colocar un comisionado que en la práctica, aparecía como gobernador sustituto. Y se violentó el clima político al momento en el que los funcionarios locales ligados al área de seguridad fueron removidos de sus cargos y el comisionado nombró a políticos mexiquenses como sus sucesores.
Pero la problemática adquirió un nivel de riesgo al momento en el que, enredados en las contradicciones de los discursos oficiales a veces a favor y a veces en contra de las autodefensas, el gobierno pareció no tener todo el control de esos grupos.
Y el colmo llegó con la difusión del video de una reunión de Alfredo Castillo y algunos líderes de las autodefensas, en la que uno de los cabecillas de “Los Valencia” tomó parte. Aquí las cosas llegaron
a un punto en el que, en el mejor de los casos, quedó demostrado que el gobierno federal no sabe con quienes puede aliarse y con quienes no. O en el peor, que está dispuesto a negociar con algunos de los grupos de delincuentes, con tal de eliminar a otro grupo determinado.
Y en tanto se define cuáles pueden ser “las buenas razones” por las que se toleró a Farías en la reunión con Castillo, habrá que preguntarnos ¿cuál es el nivel de información de inteligencia que tiene el gobierno? ¿Sabía Castillo lo que Farías representa? ¿Ese fue el objetivo? ¿El CISEN estaba al tanto de los eventos? ¿Esta reunión correrá el mismo destino que aquella celebrada en las instalaciones del Senado, en la que integrantes de “Los Templarios” estuvieron presentes y nadie pareció darse cuenta sino hasta después de realizado el encuentro?
Si se acepta que en la reunión realizad en Michoacán no se presentó estrategia alguna, el problema no se ha resuelto. El problema no es que los narcotraficantes conozcan o no los planes que se piensa desarrollar en la entidad. El problema es que tengan la facilidad para entrar y salir de eventos de esta naturaleza y las autoridades se enteren de lo que sucedió por medios ajenos a su función.
Lo peor de todo, claro está, es que las autoridades siempre hayan sabido lo que sucedía. O que así se tuviera programado, en espera de establecer comunicaciones con este tipo de grupos-
El gobierno es el patrocinador de los autodefensas. Y no hay ya, duda alguna. Queda ahora por saber si la estrategia de pacificación contempla la negociación con todos sin importar más que el crear un ambiente “de tranquilidad” en Michoacán.
Por lo pronto y pase lo que pase, el grupo de Alfredo Castillo, en el mejor de los casos, quedó clasificado ya, como incapaz de hacer frente al problema de la violencia en Michoacán, por la simple y sencilla razón de que no conoce a quienes debe combatir.
Y en el peor, como parte de una negociación que en la práctica, nada habrá de resolver en definitiva.

