Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

El gobierno federal ha puesto en marcha un gran operativo para rescatar al equipo enviado a rescatar Michoacán. Y se pone en marcha un nuevo proyecto para cuatro importantes municipios, se habla de una nueva cantidad de millones y se demuestra el apoyo incondicional para el comisionado Alfredo Castillo.

En estos momentos, lo importante es rescatar la imagen del enviado presidencial cuya misión fue, sin más, poner orden en una entidad con mucho años de abandono en lo que ha seguridad se refiere.

Pero el problema es que son ya, demasiados los proyectos de rescate. Y todos, en su momento, se iniciaron con grandes discursos y enormes promesas. Y todos se estrellaron con una realidad que por el momento, no se ha modificado en sus cimientos.

El intento por rescatar a Alfredo Castillo suple entonces, al proyecto de rescate de la entidad. O al menos lo coloca en un segundo término. Lo más importante por el momento, es enderezar una muy dañada imagen de la estrategia oficial.

Pero, en el fondo, si lo que se quiere es rescatar la imagen de las decisiones, designaciones y estrategia asumidas para hacer frente a la violencia e inseguridad en Michoacán, lo que se tendría que aclarar, es el ¿cómo? y el ¿para qué? se evidenció la incapacidad y desconocimiento de Alfredo Castillo.

Al aparecer en películas y fotografías al lado de uno de los lugartenientes del cártel de “Los Valencia”, lo que se puso en claro es que el encargado del rescate de Michoacán no sólo no conoce a los protagonistas en la entidad, del sector que sean, sino que el equipo que le rodea está muy lejos de ser el ideal.

Es más, el daño causado por las fotografías pone en claro que dentro de ese grupo, hay quienes no están de acuerdo con lo que sucede. Y la mejor manera de hacerlo notar es evidenciando los errores que se cometen que, por lo demás, son de primer año.

Si en realidad lo que se quiere es fortalecer al señor Castillo, la estrategia sería bastante sencilla y nada tiene que ver con discursos, reuniones o manifestaciones de apoyo y solidaridad.

Para todo el que conoce las entrañas del sistema, queda claro que el problema se deriva de lo que se conoce como “fuego amigo”. Esto es, la información que quebró toda la estrategia oficial y cuestionó al comisionado para la pacificación, salió del propio grupo destacado en Michoacán.

De esta manera, habría que preguntarse ¿quienes quedan marginados o resultan dañados con el plan puesto en marcha? ¿quiénes sienten que no se les tomó en cuenta de la manera debida? ¿quienes no están de acuerdo con la forma en que se integró el equipo para desarrollar el plan?

Y las posibilidades no son muchas:

La Secretaría de Gobernación fue desplazada, se reconozca o no, después del terrible fracaso en los planes que se sufrieron a lo largo del primer año de gobierno. Y tener que entregar poder político en una entidad en la que se llegó a tener control absoluto, no es cualquier cosa.

Por supuesto, el Ejército y la Marina deben haber sentido molestia por las formas aplicadas. La creación de las autodefensas y el tener que abrir sus filas para elementos que lejos están de ser lo que se quiere, puede ser el inicio de problemas que las fuerzas armadas tendrían que resolver en un futuro cercano. Y esas soluciones podrían no ser lo que ejército y marina desean.

La policía federal. Por las mismas razones de las fuerzas armadas, pero además, por que, de muchas maneras, ha sido convertida en “dama de compañía” o “guardaespaldas” si se quiere, de los grupos armados, con quienes podrían más adelante tener que enfrentarse.

Y finalmente, la PGR, entidad que no puede ver con agrado, la legitimación de la ilegalidad, entre otras muchas cosas.

Así, lejos de intentar culpar a los “Templarios”, tal vez daría mejor resultado revisar la estrategia, las designaciones y los grupos de apoyo.

Y tal vez así, se podría llegar mucho más rápido a una respuesta. Y en tanto se toman o no las decisiones, la figura de Alfredo Castillo quedó reducida a su mínima expresión. Y con él, todo el proyecto de rescate en Michoacán.