Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

Decir que la cumbre de Toluca fue un éxito parece algo fuera de la realidad. Por ello, lo que tiene que explicarse son las razones por las que, una reunión que se tenía como punto de arranque para grandes proyectos, se quedó en un encuentro en el que lo importante, fue que no hubo chorizo.

Los discursos, como siempre, no dejan lugar a dudas. México, Canadá y Estados Unidos, son amigos entrañables. Y los tres países están más que dispuestos a realizar los esfuerzos necesarios para alcanzar el éxito norteamericano.

De esta manera, se habló de los proyectos en seguridad, entre los que el combate al narcotráfico es fundamental. Otro tanto se hizo en el caso del tránsito entre las naciones. Y claro está, se lanzaron promesas para dar facilidades a los “viajeros confiables”, a fin de que las zonas fronterizas regresen, al menos en parte, a la vieja normalidad.

Incluso si se quiere, se puede resaltar el discurso del presidente Enrique Peña en torno a la necesidad de “ir más allá” del TLC para fortalecer la relación trilateral y dar mayor fuerza a la zona ante la creciente competencia mundial.

Pero si las cosas se ven con mayor profundidad, resultará muy complicado encontrar algo que realmente, puede venderse a las sociedades.

Obama no estuvo en el país más que unas horas. Y su participación tuvo más peso en problemas internacionales como los que se viven en Venezuela o en Ucrania, que en la relación estadounidense con sus socios fronterizos.

Claro está, el mandatario de los Estados Unidos habló de las reformas que se realizan en México. Elogió al gobierno mexicano y se tomó las fotos de rigor. Pero en concreto, nada. Todo a espera de que las modificaciones secundarias estén listas y por supuesto, lo más pronto posible.

Harper le dedicó mucho más tiempo a la relación con México. Por lo pronto, podría incluso pensarse que le dedicó mucho más tiempo y esfuerzo al encuentro. Permaneció en nuestro país muchas más

horas que Obama. Y los reuniones de nivel fueron no sólo más, sino muestra de la seriedad con la que Canadá ve a sus socios. Al menos en apariencia.

De lo visto, se tiene en cuenta el anuncio de una cumbre energética que dependerá de los encuentros que los encargados del sector de cada país, habrán de celebrar como preparativo del encuentro presidencial, este mismo año. Pero el proyecto es a futuro. Y debe recordarse que la parte mexicana al menos, esperaba que en este punto, se presentarán avances y anuncios más importantes.

Con todo esto en la mano, lo que puede decirse de la cumbre de Toluca es bien poco. Y realmente, muy poco de gran importancia.

De las visas con Canadá, no hubo nada. Y México, que había preparado con cuidado el tema, se vio en la necesidad de desmontar, a toda prisa, la idea de que habría un cambio importante en la postura canadiense.

Con los Estados Unidos, nada de la reforma migratoria. La “enchilada completa” tendrá que esperar mejores tiempos.

Y México, llegó con sus reformas incompletas y la promesa de que en tiempos relativamente cortos, todo estará listo.

Una cumbre de pocas horas y menores resultados. Quizá por ello el gobierno decidió dar a cocnocer el mismo día de la reunión, la orden de aprehensión en contra de Gastón Azcárraga. Quizá se quería crear atención en otro punto, para evitar que la reunión de Toluca se viera tan pobre.

Una reunión en la que se pusieron muchas esperanzas y de la que a final de cuentas todo lo que quedó fue un comentario sobre el “legendario chorizo”.

Y después de todo, pudiera ser que chorizo fue todo lo que hubo.