Norberto de AquinoPor Norberto DE AQUINO

Con la captura de Joaquín Guzmán, “El Chapo”, el gobierno ha logrado un importante avance no sólo en la consolidación de su imagen, sino en lo que se refiere a fortalecer los espacios necesarios para mantener el ritmo en la política de reformas estructurales. Pero si lo que se busca en realidad es recuperar para el estado, el poder de las leyes, el camino aún es largo.

La detención del posiblemente más famoso narcotraficante mexicano, es sin lugar a dudas, un éxito enorme. Y a pesar de que los Estados Unidos aparecen como promotor, director y responsable en buena medida del hecho, la verdad es que el gobierno federal conquista una meta muy importante.

Pero, siempre hay un pero, la inmediata presión estadounidense para que se realice la extradición del “Chapo” nos lleva a un escenario en el que el gobierno podría perder mucho de los ganado.

Antes e enviarlo a Estados Unidos, si es que se decide la extradición, el gobierno mexicano tendría que analizar con detenimiento, las posibilidades que tiene en la mano para, por fin, darle fortaleza a las instituciones y credibilidad al estado de derecho.

Ante de entregar a nadie al señor Guzmán, sería por demás interesante que se le preguntara ¿cómo fue que pudo escaparse de una prisión de alta seguridad, de una manera sencilla y sin que nadie lo molestara?

Se podrían recibir sorpresas de todos tipos. Debe recordarse que “el Chapo” escapó al inicio del gobierno de Vicente Fox. Y que nunca nadie aclaró realmente lo sucedido. Ahora podría ser una buena oportunidad para ello.

Del mismo modo, se podría averiguar cómo, una vez fugado, pudo recuperar su liderazgo y en control de uno de los cárteles más poderosos del país. Y al mismo tiempo, ¿cómo es que logró tener protección de todo tipo, sin que se le molestara nunca ni en sus actividades como delincuente, ni en sus acciones financieras que le llevaron a las listas de la famosa Forbes?

Sería de un gran beneficio para el gobierno en lo particular y para el país en lo general, tener

claridad sobre los políticos que desde el poder, le brindaron la ayuda, incuestionable por cierto, al señor Guzmán que le permitió “trabajar” libremente por algo más de doce años, sin tener mayor problema con la ley o con las autoridades financieras.

Y de ahí podríamos pasar a tener respuestas contundentes, del cómo es que el dinero que se obtenía del narcotráfico, pasaba a ser parte del sistema financiero. Esto es, saber cómo y de qué manera, y con quiénes como aliados, el señor Guzmán realizaba las inversiones que servían para que el dinero ganado en el delito, terminara dentro del proceso normal de la economía.

Y como se trata de cantidades más que llamativas, habría que preguntarse sobre empresas, constructoras por ejemplo, en las cuales se fincó buena parte de lo que se conoce como “lavado de dinero” y de las cuales hasta el momento nada se sabe.

El tema del narcotráfico es muy grande. Y la captura de un líder, por importante que pueda ser, no es suficiente como para considerar el problema resuelto.

Y si el narcotráfico es un negocio, habrá que desarrollar toda una investigación sobre el dinero que se logró con el tráfico de drogas.

Y en esa investigación, por supuesto, habrá socios de todos tamaños. Y beneficiarios. Y aliados políticos. Una vez que esa investigación se desarrolle y entregue los resultados que permitan realmente si no eliminar un cártel si por lo menos, reducirlo drásticamente, nada se habrá avanzado.

El “Chapo” puede ir a la cárcel y nunca recuperar la libertad. Su cártel tendrá un nuevo jefe. Pero si se ataca al dinero y a los aliados entre empresarios y políticos y se captura a los que verdaderamente controlan el cártel, entonces se podrá hablar de un éxito contundente.

En tanto todo que se quede en el golpe mediático, lo que se tendrá será un acto más cercano a la demagogia política que a la aplicación de la justicia. Y los resultados podrían ser muy endebles al paso del tiempo.