El Senado de la República recibió la Estrategia Nacional de Energía 2014-2028 que envió el Ejecutivo federal, en la que se presenta un diagnóstico del sector y el impacto que tendrán las reformas constitucionales y leyes secundarias, además de perfilar los escenarios de proyectos e inversiones en materias de hidrocarburos y energía eléctrica.
El pleno del Senado recibió y turnó a comisiones el documento de 57 cuartillas en el que se destaca que con esta reforma se acelerará el proceso de inversión, habrá mayor diversificación de proyectos, se eliminarán los cuellos de botella, mejorará la eficiencia, se promoverá la inclusión social y fortalecerá las instituciones.
Con la aplicación de las leyes secundarias, además, se contribuirá al crecimiento potencial adicional del PIB, estimado en 1.0 por ciento en 2018 y casi 2.0 por ciento para 2025, al tiempo que se impulsará la creación de casi medio millón de empleos adicionales en este sexenio, así como dos millones y medio de empleos para 2025.
Dicha estrategia describe también el desarrollo nacional que es posible alcanzar mediante el nuevo modelo energético pues al eliminar las actuales fronteras y limitaciones en el sector, detonarán oportunidades que deben ser aprovechadas por el país.
En 2013, añade en el documento, el hecho más importante de cambio en la estructura del sector energético nacional fue la aprobación de la reforma a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, así como la emisión de los 21 artículos transitorios que contemplan un nuevo diseño para el funcionamiento del sector energético.
Se asegura que la reforma “reafirma la propiedad de la nación sobre el petróleo y demás hidrocarburos por medio de asignaciones otorgadas a Petróleos Mexicanos, así como generando la posibilidad de celebrar contratos con particulares y con Pemex asociado a particulares”.
Asimismo abre la participación privada en los ámbitos de generación y comercialización, lo que permitirá el desarrollo de un mercado eléctrico competitivo y con mayor participación de energías renovables.
La estrategia asevera que la reforma fortalece a las paraestatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) para dar competitividad al país, al incorporar la figura de Empresas Productivas del Estado.
Mediante este paradigma organizacional, el Estado podrá atender las necesidades específicas que conlleva la conducción de las áreas estratégicas en materias de energía eléctrica y petrolera.
El texto indica que los objetivos de la reforma energética son mantener la propiedad de la nación sobre los hidrocarburos que hay en el subsuelo; modernizar y fortalecer, sin privatizar, a Pemex y a la CFE como empresas productivas del Estado ciento por ciento mexicanas.
Con respecto a los cambios pendientes en materia secundaria, se establece en la ruta crítica que el Congreso legislará a las Empresas Productivas del Estado en un plazo de 120 días, a partir de la publicación de esa reforma constitucional.
Se prevé que la Secretaría de Energía adjudicará a Pemex las asignaciones y los polígonos correspondientes donde pueda realizar actividades de exploración y producción, con base en el asesoramiento técnico de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).
Dicha comisión desarrollará y mantendrá actualizadas las bases de información geológica y operativas de las distintas regiones con potencial petrolero en el país.
A fin de establecer las bases de las licitaciones para la adjudicación de contratos a empresas petroleras operadoras, incluyendo a Pemex, la citada comisión proveerá también a la Secretaría de Energía el apoyo necesario para diseñar los contratos y para definir los lineamientos técnicos con los que deba cumplir el ganador.
Corresponderá a la Secretaría de Energía otorgar los permisos para la refinación y el procesamiento de gas, en lo relativo a las actividades aguas abajo del sector de hidrocarburos.
La Comisión Reguladora de Energía (CRE) otorgará, a su vez, los permisos para transporte, almacenamiento y distribución por ductos de petróleo, gas natural, gas natural comercial, productos petrolíferos, etano, propano, butano y naftas.
La regulación de estas actividades incluirá el establecimiento de los principios para que se realicen las ventas de primera mano de los productos.
La Comisión Reguladora de Energía regulará y otorgará los permisos de generación de electricidad y las tarifas de porteo para transmisión y distribución de electricidad, y con la Secretaría de Energía (Sener) tendrá competencia para sancionar en los casos que las leyes prevean.
“Pemex solicitará a Sener, dentro de los 90 días posteriores a la entrada en vigor de la reforma constitucional, la llamada “Ronda Cero” que consiste en la asignación de áreas para exploración y campos para producción conforme a sus capacidades”, subraya.
Igualmente “se permite la participación de particulares en transporte, almacenamiento y distribución del petróleo, gas natural, petrolíferos y petroquímicos, a través del acceso abierto y en igualdad de circunstancias a la infraestructura de transporte (por ductos) y almacenamiento de hidrocarburos y de sus derivados”.
La Estrategia Nacional de Energía 2014-2028 indica que se podrán integrar cadenas productivas para aumentar la oferta nacional de combustibles, gasolinas y petroquímicos, dando lugar a una reindustrialización.
Para ello se elimina la distinción artificial de petroquímica básica como actividad estratégica y exclusiva del Estado, impulsando el aumento en la oferta doméstica de petroquímicos, y la integración de la industria dedicada tanto a la transformación como al procesamiento del petróleo y el gas natural.

