Por Norberto DE AQUINO
El gobierno del Distrito Federal que encabeza Miguel Angel mancera, tiene una necesidad crónica de publicidad. Y para lograrla, lo mismo se lanza en pos objetivos imaginarios, como el apoyo al alza a la tarifa del Metro, o una cruzada contra la trata de personas, que no pasa de ser el intento por dar vida a una administración “eficaz y moral”.
Pero la realidad no le permite a las autoridades capitalinas alcanzar sus objetivos. Uno a uno, los problemas de la capital del país demuestran que el gobierno no sólo no entiende las necesidades de la población, sino que es incapaz de dar resultados justo en donde la sociedad los demanda.
El Metro no mejora. Pero el caos es total en el transporte capitalino, sea del tipo que sea. Y las autoridades podrían comprobarlo si tan sólo un día, hicieran uso del servicio en las horas pico.
Otro tanto sucede con la vialidad. Las vías de cuota, verdaderas obras faraónicas que para nada sirven, dieron paso a nuevos cuellos de botella y a crecientes pérdidas de tiempo que el gobierno espera, se resuelvan cuando los capitalinos accedan a pagar las cuotas, carísimas por cierto de esas vialidades que se construyeron más como negocio que como solución.
Ahora, el gobierno del señor Mancera ha desatado toda una cruzada moral. Y para combatir la trata de personas se realizan operativos sorpresa en los muchos antros conocidos como “tables”. Se detiene a bailarinas y operadores. Se habla de avances y de conquistas que, por lo pronto los capitalinos no ven y menos aprecian.
Y la verdad es que, otra vez, el gobierno del Distrito Federal ha entrado en el terreno de la demagogia, es espera de que los “éxitos” del momento, se traduzcan en consolidación de imagen de su gestión.
Pero ¿en verdad existe el combate a la trata? ¿Realmente las autoridades capitalinas suponen que con un embate a un número determinado de antros se puede alcanzar el éxito en una tarea como la que se dice han emprendido?
La realidad nos dice que el gobierno del Distrito Federal quiere jugar con los capitalinos. Y ello podría no dar resultados.
Si en realidad existiera un combate a la delincuencia, de cualquier tipo, se han registrado hechos que podrían haber servido para acreditar la lucha.
Así, con el asesinato del nieto de Malcolm X en Garibaldi, se pudo haber iniciado una limpia real de antros que se dedican a la alteración de bebidas y que cobran lo que se les antoja por ellas, además de que están abiertamente dedicados a la prostitución. Y nada se hizo. Nada que realmente demostrara que la determinación del gobierno es real.
Otro tanto sucedió con los policías que secuestraron a un colombiano y después se refugiaron en el centro de inteligencia de la policía. Y nada se aclaró. O también se pudo haber hecho mucho más con el asesinato de los jóvenes de Tepito. Pero nada sucedió.
Ahora, una campaña contra la trata. Y grandes operativos, grandes escándalos y nada en concreto. Como si las autoridades en verdad no supieran en donde se encuentra la prostitución, y no tuviera algo más que indicios sobre quienes la manejan y quienes se benefician de ella.
Los antros abren y cierra a ciencia y paciencia de las autoridades. Tienen permisos para ello. Son capaces de tener “artistas” extranjeras que de alguna manera, ingresaron al país. Hay lugares en donde el negocio se dice, es la comida, pero en realidad esto es sólo una fachada para otras actividades. Y las autoridades lo saben.
De esta manera, habrá que preguntarse qué es lo que en realidad quiere Miguel Angel Mancera. Claro está, busca imagen y popularidad con algunos sectores. Pero debe existir algún otro interés. Y sólo será cuestión de un poco de paciencia, para que al paso del tiempo, todo se aclare. Por lo pronto, habrá que soportar el ataque de moralidad que sufre el gobierno del Distrito Federal.

