beatriz santamaria monjarazLa violencia psicoemocional es la forma de coacción más común que padecen las mujeres en el Distrito Federal, y le siguen muchas más: la física, la patrimonial, la económica, la sexual, contra sus derechos reproductivos y el feminicidio, aseguró la directora de InmujeresDF, Beatriz Santamaría Monjaraz.

Combatir esa problemática requiere un cambio cultural, lograr que los hombres compartan equitativamente la responsabilidad del hogar y la crianza de los hijos, así como hacer que las leyes propicien una mejora en la vida de las mujeres.

En una sociedad que sigue siendo machista y misógina, ese cambio es fundamental para que las mujeres conquisten autonomía en todos los sentidos, y en cinco o diez años las familias sean incluyentes y equitativas, lo que a su vez se reflejará en una ciudad sin tolerancia a la violencia, refirió Santamaría Monjaraz.

En entrevista, expuso que en ese sentido la tarea del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal (InmujeresDF), como del resto de las autoridades, es divulgar información y educar a hombres, mujeres, jóvenes y niños para favorecer ese cambio en la situación en que viven millones de ellas.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indican que 25 de cada 100 hogares son encabezados por una mujer, que cada vez es más significativa su contribución económica al hogar, pero también que en ella recae la carga de trabajo doméstico.

En el marco del próximo Día Internacional de la Mujer, el mismo INEGI citó que si bien las tareas en casa son minimizadas, representan una aportación que supera los 41 mil pesos anuales si se considerara un pago por esas labores domésticas y de cuidados no remunerados, esenciales para el bienestar de la población.

El caso es que además de cumplir una jornada laboral fuera de casa, acumula la carga del hogar, lo que puede llegar a provocarle depresión severa, y son múltiples los casos que Inmujeres del Distrito Federal atiende por esa causa.

Ahí tiene cabida la función del Instituto, para que las mujeres se empoderen y conciban la aportación masculina en las labores domésticas “no como una ayuda o un favor, sino como una responsabilidad compartida”, aseveró Beatriz Santamaría.

Pero a esta situación se suma que de cada centenar de mujeres en México, mayores de 15 años, 63 han sufrido algún incidente de violencia y de ellas 47 fueron agredidas por su actual o su última pareja, de acuerdo con las estadísticas del INEGI.

Santamaría Monjaraz advirtió que todos los tipos y grados de violencia hacia la mujer deben verse como una agresión que no es normal, ni natural, que constituye un delito que debe ser sancionado.

El reto entonces, para este sector de la población, para Inmujeres DF, para el Gobierno del Distrito Federal, es tener la capacidad y habilidad para enfrentar, frenar y erradicar la violencia sancionando esa práctica.

En lo que corresponde a InmujeresDF, aporta la capacitación y certificación a los funcionarios públicos de todas las dependencias locales.

Otro reto, es informar, para que las mujeres se empoderen y sean autónomas en todos los sentidos, pues cuando están inmersas en un círculo de violencia sólo pueden salir cuando logran autonomía económica y emocional.

A nivel comunitario, dijo la funcionaria, es necesario seguir trabajando para erradicar la violencia sexual, desde la muy severa como la violación, hasta el acoso sexual con tocamiento, palabras o expresiones ofensivas.

Citó el caso del programa Viajemos Seguras en el transporte colectivo, que en poco más de seis años de operación motivó un cambio en el ejercicio de los derechos de las mujeres, pues ahora confían más en las autoridades y denuncian cuando son víctimas de algún tipo de acoso.

En 2013 registraron 360 denuncias, de las cuales 250 fueron por abuso, 40 por acoso, 63 por otras razones y siete por violaciones sexuales cometidas afuera de las instalaciones del Servicio de Transporte Colectivo Metro.

Pero adicional, el programa aportó otro beneficio con el mensaje que se ha dado a los hombres, pues ahora saben que un tocamiento constituye una agresión y un delito que será sancionado.

Y lo más importante: en el imaginario de los hombres revierte “la imagen del cuerpo de las mujeres como tema de pertenencia y de propiedad”, lo que es vital para que “las mujeres tomemos conciencia, no toleremos la violencia y ejerzamos nuestros derechos”.