Por Norberto DE AQUINO
El senador Emilio Gamboa, coordinador de la bancada priísta en la Cámara Alta, presume que las leyes reglamentarias que restan, Telecomunicaciones, energética y electoral, estarán en tiempo y forma y que tendrán como base una “mayoría democrática”que se logrará con un diálogo “sin presiones”. Pero todos sabemos que lo anterior no pasa de ser un discurso político. Nada más.
Para entender mejor lo que sucede en el Senado, habría que recordar que no hace mucho, apenas al arranque del actual período de sesiones, en la Cámara Alta se anunció, con bombo y platillo, un mini pacto político.
Ante la desaparición del Pacto por México, los senadores anunciaron un acuerdo político que, al menos en su ámbito de influencia, tendría el valor del gran pacto nacional. Y ello implicaba que las reformas secundarias, pasarían a ser parte de ese nuevo pacto.
Pero todo resultó ser una mala caricatura del PPM. Una caricatura bastante pobre.
El período de sesiones arrancó en febrero. Y concluiré el último de este mes. Y en el Senado lo que menos se ha logrado son los acuerdos necesarios. Y las mayorías democráticas no aparecen por ningún lado.
Y aquí vale la pena recordar que las mayorías siempre son democráticas, por más que puedan no ser la solución de lo que se busca. Por el otro lado, si algo caracteriza al actual Senado es que, al momento en que se registra una mayoría en alguno de los temas importantes, siempre se da en contra de la visión política del gobierno y por lo tanto, del PRI.
Los ejemplos son muchos. Y el caso de la reforma educativa será siempre, ilustrativa.
Emilio Gamboa ha sido incapaz, en los momentos críticos, de construir la mayoría que se requiere para sacar adelante los proyectos del régimen. Y en estos momentos, es larga, muy larga, la serie de minutas que en el Senado no se han aprobado por la simple y sencilla razón de que las mayorías se han impuesto al priísmo.
Así, es más que obvio que, gracias a la incapacidad política del liderazgo en el PRI en el Senado, el Congreso deberá entrar en un período extraordinario de sesiones. Y ello sin contar que en el caso de la reforma electoral, los tiempos se han venido encima y el conflicto político podría estallar si las cosas no se resuelven rápido.
Pero el punto no es si habrá o no un período extra de sesiones. El problema es que en todo lo que va de la actual Legislatura, la mayoría priísta en el Senado no ha sido capaz de levantar los votos necesarios para mantener el ritmo de trabajo que el Ejecutivo buscaba.
Arranca hoy la última parte del mes. Unos cuantos días y unas cuantas sesiones para poner en marcha las leyes reglamentarias en materia electoral y en el caso de telecomunicaciones. Y para como se ven las cosas, las dificultades podrían ser muchas.
Las oposiciones saben que en el Senado se encuentra la llave para la conquista de sus ambiciones. Saben que pueden presionar y con ello, obligar al gobierno a ceder ante sus demandas. Saben que el PRI en la Cámara Alta no tiene el peso político suficiente como para hacerles frente. Y saben que ello les da la gran oportunidad para llegar a niveles que los votos obtenidos en las urnas no les hubieran permitido.
Así, el discurso del senador Emilio Gamboa puede sonar todo lo optimista que se quiera. La verdad es que habrá simplemente recordar que el período de sesiones se inició con el anuncio del Senado en torno a un “mini pacto por México” y que termina con la evidencia de que la Cámara Alta se ha mostrado abiertamente incapaz para resolver los retos políticos que surgen como parte del debate político electoral.

