norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

El panorama económico nacional no pintaba nada bien a pesar del optimismo del gobierno y de las muchas esperanzas depositadas primero en la reforma fiscal y, después, en el famoso pacto fiscal que no mejoró la relación de la Secretaría de Hacienda con el sector privado. Pero ahora las cosas quedan totalmente frágiles con la encuesta del INEGI sobre ocupación y empleo en el país.

Ya se tenían los datos del frenón económico en el primer trimestre del año. Ya se sabía que los hombres del dinero no sólo no habían impulsado las inversiones, sino que en muchos casos habían decidido recortar personal para poder ajustarse a la nueva dinámica fiscal que desde su anuncio, consideraron como agresiva.

Ahora, a esa información sobre el muy pobre crecimiento del país en el primer trimestre, habrá que añadir el dato del INEGI que establece que dentro de la población económicamente activa, casi un cinco por ciento permanece desocupada. Y ello no son buenas noticias.

Esta sería la cifra más alta desde noviembre pasado. Y resultaría también la mas alta para un mes de marzo, desde el primer trimestre del 2010, lo cual simplemente agrava la situación.

Debe recordarse que el gobierno inició su gestión con compromiso económico importante, en el que se decía, se lograría alcanzar cifras de crecimiento importantes, superando la mediocridad lograda en los pasados doce años.

Pero en el primer año de la actual administración el promedio del PIB fue más que similar a los obtenidos en las dos pasadas administraciones. Para este año, el compromiso oficial fue el de llegar a una tasa de 3.7%, como punto de partida para un crecimiento en todo el sexenio, muy superior a todo lo alcanzado anteriormente.

Pero la apuesta no parece haberse ganado. El primer trimestre de este año, con un promedio muy bajo, hace pensar a los expertos que, en el mejor de los casos, el país tendrá un crecimiento en el PIB de poco más del dos por ciento. Y ello siempre que no se enfrente algún imprevisto que obligue a

modificar los pronósticos.

Del mismo modo, la misma Secretaría de Hacienda ha hecho saber que se espera que en el 2015, esto es, el año próximo, el país llegará a un 4.7% de crecimiento, lo que significa que para el 2014 no se esperan grandes cosas.

Pero ahora habrá que añadir el problema del desempleo. Y el INEGI aporta un dato que llama la atención y eleva la preocupación.

Del total de desempleados, el 78% por ciento tiene estudios de nivel medio y superior, lo que significa que, se reconozca o no, no hay inversión suficiente y por lo tanto, no hay oportunidades de empleo para quienes egresan del sistema educativo en cualquiera de sus niveles o formas.

Más aún, dentro de los que tienen ocupación, algo más de la mitad se desempeña dentro de lo que se conoce como informalidad. Y ello a su vez, deja ver un reto más complejo debido a que en ese “sector” no existe la seguridad social, la vulnerabilidad es total y el futuro es cualquier cosa, menos algo sobre lo que se pueda construir.

Así, las cifras de ocupación que da a conocer el INEGI pone en claro que el país tiene problemas muy serios en el sector económico.

No sólo la reforma fiscal no logró los impactos que se buscaban. No alentó las inversiones como se aseguró y los patrones decidieron antes que invertir, recuperar sus pérdidas o sus “no ganancias” mediante el recorte de personal. El problema es que ahora, a ese panorama hay que añadir el creciente desempleo que llega a niveles que no se tenían desde el 2010.

Y el problema es más serio si se recuerda que aún podemos tener otro tipo de problemas en lo que nos resta del presente año. Las malas noticias en lo económico no son pocas.