norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Ante el fracaso político del liderazgo en el Senado de la República, la necesidad de establecer un efectivo control de daños y la urgencia de aclarar el panorama obligó a la oficialización de lo que todo mundo sabía, pero nadie explicaba: la realidad de trabajo extraordinario en el Congreso de la Unión para sacar adelante la agenda de las grandes reformas estructurales.

Para todo el que quiere verlo, el trabajo en el Senado ha sido malo, lento y de resultados más bien pobres. Ya no es tan sólo el elevado número de minutas que no se han discutido, sino que en el juego de los intereses políticos que se realiza en la Cámara Alta, el debate sobre las leyes reglamentarias de las grandes reformas ha sido convertido en rehén.

A manera, el tiempo del período ordinario ha entrado en su etapa final. Y sin dictámenes a la mano, la posibilidad de que leyes como la político electoral y la de telecomunicaciones, sean debatidas es francamente imposible.

Por ello, desde la Cámara de Diputados, se anuncia que la realidad de un período extraordinario es algo decidido. Y es más, que habría un período extra más en junio, para todo lo que es el tema de la reforma energética.

Este anuncio sin embargo, tiene mucho más que no puede perderse de vista.

Primero, resulta evidente que, al momento en el que los diputados hacen el anuncio, ya saben qué es lo que habrá de suceder en el Senado. Y ello no es otra cosa que leyes aprobadas de última momento y quizá, con problemas que no se pudieron evitar por falta de labor política.

Del mismo modo, no debe perderse de vista el hecho, importante, de que el anuncio se realiza horas después de que el presidente de la República realizó una gira de trabajo por Sonora, acompañado por el líder de los diputados, Manlio Fabio Beltrones, que es de esa entidad.

Del mismo modo, tiene que verse con cuidado, el hecho de que, por más que se haya tenido todo programado desde antes, ayer se presentó en la Cámara de Senadores el titular de Comunicaciones y

Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, para reunirse con los legisladores y explicar, de nueva cuenta, el contenido de la ley reglamentaria de Telecomunicaciones.

Este hecho pone a la vista, la ausencia del liderazgo político real en el Senado.

Por la tarde, ahora con el tema de la reforma político electoral, se instaló una mesa de negociaciones, y de nueva cuenta, lo que se demostró fue que a lo largo de todo el actual período de sesiones en la Cámara Alta, no se pudo alcanzar un acuerdo político entre las diferentes bancadas.

Los diputados han hecho el anuncio de trabajos extraordinarios en el Congreso. Se declaran listos y en espera de lo que resuelvan los senadores. Pero en el fondo, lo que en realidad ha entrado a la mesa de los debates políticos, es el resultado tan mediocre alcanzado por el Senado.

La mayor parte de las minutas aprobadas en la Cámara de Diputados, se encuentra detenida en el Senado. No se resolvió el debate de las leyes reglamentarias sobre Telecomunicaciones ni sobre el tema político electoral. Se condujo al Congreso a lo que se conoce como “omisión legislativa”, que si bien no tiene efectos legales, si deja ver la incapacidad para atender los plazos aprobados por los mismos senadores el año pasado. Y Ahora, se obliga a un período extraordinario.

Y esto no es todo.

La pregunta clave es ¿qué sucederá al momento en el que las leyes reglamentarias en materias energética sean enviadas al Congreso? ¿Cuánto tiempo necesitará el Senado para debatir y aprobar un paquete que no sólo es de varias leyes y reglamentos, sino que además, implica un conflicto político enorme?