Por Norberto DE AQUINO
Después de todo, el gobierno de la ciudad de México no pudo sostener la mentira. Y con todos los matices del caso, ha tenido que aceptar que la violencia y la inseguridad forman parte del diario acontecer de los capitalinos. A partir de ya, se tendrá la ayuda de las autoridades federal, para ver si así, las cosas mejoran.
El gobierno de Miguel Angel Mancera negó en todos los tonos posibles, que en el Distrito Federal existiera delincuencia organizada. Intentó por todos medios a su alcance, desviar la atención de los ciudadanos hacia renglones en donde podía a base de discursos, crear una imagen de resultados.
Sin embargo, la realidad ha vencido. Y se ha tenido que aceptar que la violencia y la inseguridad rebasan, con mucho y con gran facilidad, al gobierno capitalino. Y para remediar la situación, habrá apoyo del gobierno de Enrique Peña Nieto mediante el ejército, la marina y la policía federal, además de todas las instituciones que de una u otra forma, tienen parte en las actividades de inteligencia para combatir a la delincuencia.
Pero esto no puede ser el fin de un capítulo y el inicio de otro. Aquí hay muchas que los gobiernos del PRD tienen que explicar. Y el caso del señor Mancera podría ser el más significativo.
El perredismo capitalino presumió, desde siempre, el éxito en su combate a la inseguridad. Nunca dio las cifras como se hacía antes de su arribo al poder, pero siempre habló de disminuciones importantes en el índice de los delitos.
El gobierno de Marcelo Marcelo Ebrard, del que el señor Mancera fue procurador, habló todas las veces que pudo, de los importantes avances logrados en el campo de la seguridad. Después de todo, Ebrard había sido jefe de la policía capitalina y conocía la problemática que enfrentaban los capitalinos.
De esta manera, ¿no tendrían que explicar cómo es que ahora se requiere el respaldo del gobierno federal? Si en materia de seguridad se había trabajado de manera tan eficiente, ¿cómo es que todo se descompuso tan rápido? ¿Y de qué tamaño es esa descomposición que se tiene que pedir y anunciar el
respaldo federal?
Si el señor Mancera fue procurador seis años con el señor Ebrard y las cosas fueron tan positivas ¿tenemos que entender que el fracaso es del mismo señor Mancera ahora como jefe de gobierno? ¿O tenemos que aceptar que el crimen creció sin que nadie en el gobierno del Distrito Federal lo notara?
Cuando el señor Mancera negaba el crecimiento de la inseguridad y la violencia o la existencia de la delincuencia organizada, ¿mentía para negar la incapacidad de su gobierno, o simplemente gracias a que no tenía conocimiento de la problemática real?
La verdad es que el perredismo en la capital del país ha jugado a mentirle a la sociedad.
La crítica permanente de la izquierda en la ciudad de México fue siempre, en el campo de la seguridad. Y fue el terreno en el que, una vez en el poder, intentó demostrar su eficiencia.
Ahora, el señor Mancera, que no es perredista pero aceptó lleno de gozo el ser candidato por el PRD, pone en claro las cosas. La ciudad de México enfrenta un problema serio de violencia e inseguridad. Y por más que se hable de “zonas limítrofes” y se quiera disminuir el problema, la realidad nos dice que la delincuencia se ha convertido en un reto demasiado grande para el gobierno del Distrito Federal.
Y ello sólo quiere decir que el mito de la “ciudad segura” ha dejado de existir. Tanto como el mito de la “gran capacidad” de Miguel Angel Mancera, quien ahora depende de los éxitos federales.
La pregunta que queda por responder es: ¿en cuánto tiempo se designará un comisionado para el DF? Y claro está, ¿quién será?

