norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

El gobierno de México se enfrentó de nueva cuenta, con la realidad. Y se vio en la necesidad de aceptar que sus cifras sobre personas desaparecidas estaba muy lejos de corresponder a la problemática real. Y con ello, otra vez, colocó sus afirmaciones en tela de duda.

Hace unos días, The Economist publicó un artículo en el que, palabras mas, palabras menos, afirmaba que el gobierno de Enrique Peña Nieto maneja cifras sobre desaparecidos que no reflejan la realidad mexicana.

Ante ello, Miguel Angel Osorio Chong, titular de Gobernación, no tuvo más que enfrentar el reto. Y reconocer que las cifras que dio en mayo pasado, ante los diputados, no podían sostenerse.

Durante su presentación ante los legisladores, hace un mes, el Secretario de Gobernación dijo que en el país, existían unas 8 mil personas desaparecidas. Ante la presión ejercida por la información internacional, se reconoció que en la realidad, el problema es de unos 18 mil desaparecidos.

El problema sin embargo, no queda totalmente claro. En un mes, la secretaría de Gobernación se enteró de los errores cometidos en el conteo anterior. Y ello, con una información extranjera en el medio.

El titular de Gobernación explicó que el problema se originó en la existencia de “varias listas”, hecho que no permitió una contabilidad adecuada.

En el supuesto de que ello fuera cierto, ¿no tendría que haberse hecho notar ese dato y las dificultades para tener un total confiable?.

El problema es mucho más complejo si se toma en cuenta que durante la presentación ante los diputados en mayo pasado, el funcionario presentó las cifras que hoy se declaran fuera de la realidad, como algo seguro.

Esto es, el gobierno federal por conducto del jefe del gabinete, dio a conocer ante el Poder

Legislativo datos que no resultaron ciertos. Y la explicación, varias semanas después, se presenta sólo por las afirmaciones hechas por una publicación británica que planteaba el hecho de que la administración peñista presentaba datos de desaparecidos que no tenían sustento en la realidad.

Si se toma en cuenta que la Secretaría de Gobernación tiene a su cargo, en un sólo ejemplo, toda lo que es el área de seguridad en el país, ¿qué otras cifras dadas a conocer podrían no corresponderse con la realidad?

Dicho de otra manera, el manejo de las cifras que se presentan para demostrar los avances que el gobierno registra en las diversas áreas encargadas de la seguridad ¿son realmente confiables? ¿No existe la posibilidad de que en otras áreas se tengan también, “varias listas” que impidan tener una contabilidad veraz?

El hecho de que el gobierno se vea en la necesidad de aceptar una realidad impuesta a base de datos dados a conocer en el extranjero, tiene que ser realmente preocupante No se requiere de mucho para entender que una falla de esta naturaleza, da vida a la posibilidad de que las “varias listas” hayan sido aprovechadas para dar a conocer una cifra que “demostrara” que las cosas en materia de desaparecidos estaba en franca mejoría.

Pero eso no es todo. Las explicaciones pueden ser todo lo reales que el gobierno quiera. La pregunta sin embargo es obligada: ¿se puede aceptar que la Secretaría de Gobernación no tenía clara la magnitud del problema de los desaparecidos?

Y en tanto esto no se aclare, lo que estará en duda no serán sólo las cifras, sino todo el accionar del gobierno federal.