norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Fiel a su estrategia de siempre, Miguel Angel Mancera intenta, ante el malestar provocado por los ajustes al “Hoy no Circula”, una fuga hacia adelante. Y su respuesta de “es en los que menos tienen en quienes estamos pensando”, lo pinta de cuerpo entero como un político tramposo, demagogo y por supuesto incapaz.

Mancera ha dejado cualquier política de la izquierda a un lado. Elevó la tarifa del Metro sin dar nada a cambio como no fueran promesas que no habrá de cumplir. Prometió seguridad y la ciudad de México se ha convertido en un ejemplo creciente de violencia e inseguridad. Dijo que mejoraría el transporte y uno de los mayores problemas del capitalino es precisamente, el encontrar como trasladarse de un lugar a otro.

Ahora, el señor Mancera “ajusta” el programa “Hoy no Circula”. Con ello, castiga a los automotores con mas años de uso. Y el mensaje es para los pobres. Y evade la responsabilidad con un singular y por supuesto provocador, es en “los que menos tienen en quienes estamos pensando”. Este dice, es un problema de salud y esta es la solución del gobierno capitalino.

El señor Mancera quiere, entre otras muchas cosas, tener acceso a los créditos internacionales en lo que a ecología se refiere. Pero para lograrlo, castiga a los ciudadanos que gobierno.

Mancera, antes que imponer cualquier medida, tendría que explicarle a los capitalinos la causas del gran fracaso de los gobierno de izquierda en lo que a contaminación se refiere.

No es necesario un esfuerzo mayor para recordar como, siempre, la izquierda en el DF se lanzó una y otra vez, contra las medidas de los gobiernos del PRI para combatir la creciente contaminación. Y cuando se aplicó el programa de control de autos, con Manuel Camacho a la cabeza, la izquierda gritó en todos los tonos para plantear la ineficacia del proyecto. Y lo mismo sucedió cuando se aplicaron las famosas contingencias.

Pero una vez en el poder, lo primero que hizo el perredismo, fue modificar la forma de medir la

contaminación para eliminar las contingencias, a pesar de que el problema se mantenía- Y a poco más de 16 años en el poder, ahora se nos anuncia que se endurecerá el programa vehicular, como “una medida de salud”.

Ello quiere decir que la contaminación es enorme. Y por lo tanto, que cuatro administraciones perredistas simplemente no han resuelto el problema.

Mancera dice que se bajará el índice de contaminación un 11% el primer año. Pero entonces, ¿debido a qué esto no se realizó antes? Y si las administraciones anteriores no hicieron nada, ¿bajo qué argumento el gobierno de Mancera toma medidas año y medio después de iniciada su gestión a pesar de los elevados niveles de contaminación? ¿No sabía? ¿Cuándo se enteró?

Pero si el fracaso en lo que a contaminación se refiere, queda por resolverse el asunto del transporte. El señor Mancera ¿no sabe que el transporte urbano es uno de los factores más importantes del crecimiento del problema? ¿No sabe que los autobuses provocan toda clase de problemas en la vialidad? ¿No sabe que los choferes hacen “base” en donde mejor se les antoja, en doble y triple fila y que poco les importa entorpecer el tránsito?

El señor Mancera ¿no sabe que los capitalinos y todos los mexicanos claro está, pagan un impuesto en la gasolina para la ecología? Y si el transporte urbano es ya insuficiente, ¿cómo se trasladará a todos aquellos que a partir del próximo día 1o de julio tendrán que dejar en casa su vehículo un día a la semana?

La demagogia del señor Mancera es evidente. Pero intentar disfrazar esto como una medida de salud para los pobres, es simplemente un insulto para todos. Si se mira bien, a Mancera le importa la salud de los pobres, pero no la del resto de los capitalinos

El gobierno de la ciudad elevó el precio del Metro para “favorecer a los pobres”. Ahora impone medidas drásticas al uso del automóvil de los pobres. Y en materia de inseguridad no ha podido mejorar la problemática.

Es el mejor ejemplo de lo que es un gobierno fallido. Pero siempre dispuesto a intentar una fuga hacia adelante, con un discurso claro está, en favor de los pobres.