Por Norberto DE AQUINO
Si el caso no fuera un ejemplo más de la incapacidad del gobierno de la ciudad de México, podría pasar como algo digno de ser olvidado en unas cuantas horas.
Pero encontrar que un conductor del Metro se dedicaba a divertirse con uno de esos juegos vía internet tan populares, lo que provoca es temor. Y pone de manifiesto que al gobierno de Miguel Angel Mancera le importa su popularidad y no la seguridad de los capitalinos.
Hace apenas unas semanas, se permitió que un conductor en estado de ebriedad, se hiciera cargo de un convoy. Y se puso en riesgo a un buen número de usuarios hasta que el peligro que existía obligó a la autoridad en el sistema del transporte subterráneo, a detener el tres y cambiar conductor.
Pero los que piensan que al conductor ebrio se le aplicó la misma medida que e aplica a los que en control de su vehículo son detenidos por la ley, están equivocados. Se le suspendió, es cierto, pero no se le condujo a ninguna prisión, por suave que sea, como se hace con los conductores e automóviles.
Ahora, se detecta a otro conductor dedicado a distraerse con un juego en una tableta, con lo que, dígase lo que se diga, de nueva cuenta se puso en riesgo a los pasajeros. Y aquí la pregunta no sólo es obligada, sino obvia: ¿qué es lo que hace la autoridad para brindar la debida protección a los usuarios?
Al momento de realizar su muy famosa y por supuesto amañada encuesta para impulsar el aumento en la tarifa del Metro, el gobierno de la ciudad, con Miguel Mancera al frente, se comprometió a una inmediata mejoría en el servicio, mientras se reponían los trenes en rehabilitación y se mejoraba también lo que es la rapidez y comodidad.
A meses de distancia del aumento del 66% en la tarifa, el Metro es lento, inseguro, sucio y ahora sabemos, peligroso por la simple y sencilla razón de que no existe el más mínimo control de calidad en lo que al personal se refiere.
Cualquiera que utilice el servicio, podrá ver, en cualquier línea y por supuesto en cualquier estación, que las cabinas de conducción son ocupadas por varias personas. El conductor lleva celular, periódicos
o revistas y muchas cosas más, como con quien platicar, que pueden distraerle de su función.
Y ello ¿cómo sucede? ¿Quién autoriza ese tipo de situaciones?
Por lo visto nadie. La autoridad existe sólo para hacer discursos o planear aumentos. Y los trabajadores, ya sea sindicalizados o no, están ahí como propietarios del sistema o no como servidores públicos.
Las promesas del señor Mancera no se han cumplido.
Dijo que para julio estaría listo todo lo relacionado con la Línea 12. Y ahora sabemos que sin bien le va a los usuarios, sería en septiembre cuando las cosas se resolvieran, al menos en lo que es la reanudación del servicio.
Dijo que los vagoneros desaparecerían. Y si bien es cierto que hay menos, también lo es que no se fueron y que se apoderan de los vagones con toda impunidad en el momento en que lo desean.
Dijo que habría seguridad. Y pueden verse policías en las estaciones. Tanto como pueden observarse las actividades de los carteristas y demás en los trenes.
Dijo que habría más y mejores trenes. Pero en la práctica pueden perderse varios minutos en la espera del convoy en cualquier estación. Y puede suceder que el tren se detenga en los túneles por causas que nadie puede explicar.
La aparición de un conductor irresponsable deja ver lo irresponsable del gobierno del Distrito Federal que en cabeza Miguel Angel Mancera. Y ello preocupa por la simple y sencilla razón de que sabemos apenas una parte del problema. Pero ¿de qué tamaño es la irresponsabilidad? ¿Y qué es lo que puede provocar? Esto es lo que aún no está totalmente claro.

