Ante el incremento de los costos de las diferentes modalidades de construcción, académicos de la Universidad Autónoma del Estado de México ven en el adobe una técnica antigua y económica para edificar con características técnicas que igualan y, en muchos casos, superan a los materiales convencionales.
Al hablar sobre “La vivienda de tierra”, los especialistas de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma del Estado de México, Ramón Gutiérrez Martínez y José Antonio Gutiérrez Ortega, destacaron que la tierra idónea para producir arciblock debe estar conformada de la siguiente manera: arcilla 15 por ciento, limo 32, arena 30 y grava 23, pero aunque estos porcentajes son los ideales, el arciblock –señalaron- acepta altos márgenes de variación.
Explicaron que la construcción con tierra es sin duda, el método ancestral más utilizado en el globo terráqueo; en la actualidad, dijeron, más de la tercera parte de la población mundial habita en construcciones de tierra, ya que este material sigue y seguirá siendo preponderante como parte del paisaje cotidiano de los diferentes países en el planeta.
Gutiérrez Martínez y Gutiérrez Ortega puntualizaron que la nueva tecnología de tierra está enfocada a la producción, pero también a la reducción de los elevados costos en que incurren en la actualidad las obras de edificación; la tierra, sostuvieron, es un material de construcción que no ha contado con publicidad, a pesar de su histórica utilización, así que hoy es justo que este material se revalorice.
Apuntaron que la importancia de este sistema se basa en la materia prima, que recomendablemente puede resultar ser tierra del mismo sitio en el cual se va a construir; “dentro de este marco, la tierra presenta un interés ecológico evidente y en este sentido, se puede concebir lo suficientemente segura como para competir con los materiales clásicos; al tiempo, demanda poca inversión en materiales y es fácilmente adaptable”.
Reconocieron que el reciente interés por las formas y técnicas tradicionales de la arquitectura humana no es nostalgia, más bien es una de las fuertes alternativas de las cuales pueden surgir las respuestas para dar albergue a millones de seres humanos en el mundo futuro, “un mundo en el que paradójicamente, la tradición ofrece más posibilidades que la alta tecnología”.
Ramón Gutiérrez Martínez y José Antonio Gutiérrez Ortega concluyeron que la cultura materialista ha hecho que las casas y construcciones reflejen un estatus social, contando en ellos los materiales utilizados, sin importar que estos dependan de avances tecnológicos que no son amigables con el medio ambiente.

