Por Norberto DE AQUINO
Dominado por la desesperación y perdido el rumbo político, el gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, intenta rescatar por lo menos un poco, del terreno perdido en San Bernardino Chalchihuapan. El problema es que la lucha por controlar los daños provocados por la aplicación de la ahora famosa “Ley Bala”, son infructuosos ante el impacto llegado desde el exterior.
Si Moreno Valle ha buscado evitar que los efectos de la violencia que le costó la vida al menor Alberto Tehuatlie Tamayo se conviertan en un peso demasiado grande para sus ambiciones política, no ha podido contener la ola de críticas a su gestión que se han registrado en el exterior.
Mucho más allá de los cuestionamientos lanzados por la izquierda mexicana o la condena que emitió la dirigencia nacional del PRI, el problema para Moreno Valle radica ahora en los severos juicios que se presentan en los foros internacionales.
Lo mismo la prensa estadounidense que la europea, consideran al mandatario poblano como responsable de los hechos. Señalan que su autoritarismo es al eje de la problemática. Y enfatizan que la ley de “Derechos Humanos que Regula el Uso Legítimo de la Fuerza Pública” no es más que la prueba de la forma de hacer política del gobernador de Puebla.
Los problemas para Moreno Valle se multiplican cuando se entiende que el titular de la policía es Facundo Rosas, quien fuera segundo de Genaro García Luna en la policía federal durante el sexenio pasado. Y es por demás sencillo recordar los montajes a que fueron tan afectos en esa dependencia a lo largo de los seis años del gobierno de Felipe Calderón.
Del mismo modo, son muchos los que preguntan si el hoy procurador de Puebla, Víctor Carrancá no es el mismo que, durante la administración de Cuauhtémoc Cárdenas, se desempeñó como subprocurador del Distrito Federal y por lo tanto, el que se encargó del caso del asesinato de Francisco Stanley.
Habría que recordar que, en ese caso, se acusó a inocentes que, después de un tiempo, quedaron en
libertad al comprobarse que todo lo dicho por las autoridades había resultado falso.
Así las cosas, ¿se puede creer en una versión sostenida por funcionarios que anteriormente mintieron a la sociedad?
La semana que inicia no pinta bien para Rafael Moreno Valle.
Ha perdido, le guste o no, la batalla política. No logró convencer a nadie. Y sus versiones sobre la culpabilidad de los vecinos de Chalchihuapan, ha sido comparada con la actitud aplicada por los Judíos en Gaza. El problema no son los muertos, sino los árabes.
Moreno Valle le apuesta a que la Comisión Nacional de Derechos Humanos le lavará la cara. Y supone que la PGR seguirá la línea de la CNDH.
Pero el problema de fondo es que, pase lo que pase, la “ley Bala” fue su idea. Y que ante el muerto, decidió retirarla de la circulación en lo que es, sin duda, el reconocimiento de una torpeza política.
Moreno Valle ha buscado evitar que los medios investiguen más sobre el caso.
Pero nunca pensó que en el nivel internacional las cosas pudieran llegar a niveles tan serios.
Y ahora, le guste o no, el juicio ya está hecho. Y la condena popular podría haber enterrado todas y cada una de sus muchas ambiciones políticas.
Además de que, claro está, esa condena popular ha puesto de manifiesto que mucho más allá de todos los problemas vistos, la problemática de Rafael Moreno Valle es su incuestionable falta de capacidad.

