norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Justo en el momento en el que el gobierno federal intenta demostrar que la violencia en el país se redujo a su “mínima expresión”, aparece un video en el que Rodrigo Vallejo, hijo del exgobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, aparece al lado del líder templario Servando Gómez, conocido como la “Tuta”, lo cual ha puesto en tela de duda toda la estrategia oficial de combate a la delincuencia.

El tema de la relación del gobierno de Fausto Vallejo con los cárteles de la droga no es nuevo. Y la aparición de videos para demostrar que los Templarios se reunían con integrantes del gobierno de Michoacán tampoco.

El punto ahora es que, los discursos oficiales sobre la “pacificación” de Michoacán y la reducción de la violencia en el país, parecen quedar enfrentados con una realidad que lejos está, de ajustarse a la visión oficial.

El video de Rodrigo Vallejo con la “Tuta” pone a la vista de todo mundo, que la investigación sobre la delincuencia organizada en Michoacán, en el supuesto de que exista, es en el mejor de los casos, parcial y limitada.

La supuesta persecución en contra de los líderes de esa delincuencia no pasa de los discursos. Y la investigación no fue capaz, hasta el momento, de conocer de la relación de la familia Vallejo con los narcotraficantes.

La aparición del video, fuera de las acciones oficiales, deja ver sin lugar a dudas, que todo el accionar oficial, tiene objetivos más políticos que legales. Y que, de muchas maneras, se puede optar por castigar a determinados personajes, como el doctor Mireles, y dejar en libertad a otros más, como al hijo del exgobernador Vallejo.

Este problema se convierte en un fenómeno político de manera obligada.

Silvano aureoles, del PRD, que quiere ser gobernador, se lanzó de llenó a pedir una investigación sobre lo sucedido en Michoacán. Y quiere que esa investigación quede fuera de las manos de las

autoridades que hasta el momento se han encargado de la “pacificación” del estado.

Al mismo tiempo, Luisa María Calderón, hermana del expresidente Felipe Calderón, y quien desde siempre denunció las ligas del narcotráfico con el grupo priísta que acaba de dejar el poder en el estado, reitera sus acusaciones y demanda también investigaciones y castigos a los responsables.

La situación coloca al comisionado especial en la entidad, Alfredo Castillo, en una posición muy frágil.

Desde su llegada al estado, Castillo fue sorprendido en diálogos con reconocidos representantes de la delincuencia organizada.

Más adelante, fue claro que privilegiaba a grupos para destruir otros. Y que, se acepte o no, dentro del gobierno estatal, sancionaba a ciertos personajes, para proteger a otros. Y esos otros fueron los familiares del entonces gobernador Fausto Vallejo.

El gobierno Federal que tan ágil se vio para capturar líderes de la delincuencia en otras partes, y para atacar grupos violentos para demostrar a la sociedad su voluntad de acabar con la violencia, en Michoacán ha sido incapaz de capturar a la “Tuta”.

Así, la reducción de la violencia que quiere presumir el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, parece tener algunos “hilos sueltos”.

Primero, parecería que mucho de esa reducción podría ser parte de acuerdos extralegales. La libertad del hijo de Fausto Vallejo y la no investigación oficial no permiten pensar otra cosa.

Después, queda por ver si esa reducción de la violencia se traduce, por lógica, en la reducción del tráfico de drogas.

De lo contrario, todo lo que se dice tendrá que ser visto desde el ángulo electoral. Y como parte del inicio de la campaña desde el gobierno, con miras a la conquista del voto popular para las elecciones federales del año próximo.