norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Con motivo de la apertura de los cursos en el Sistema Educativo Militar, el titular de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos y a nombre de las fuerzas armadas, habló claro y fuerte. Pero al hacerlo, dejó muchas dudas en el camino.

El general Cienfuegos destacó el decidido respaldo de las instituciones armadas a las reformas emprendidas por el actual gobierno. Y no sólo eso. Destacó que los años 2013 y 2014 habrán de ser considerados como “parteaguas de la historia”.

Para el Secretario de la Defensa Nacional, las reformas han dado inicio a la consolidación del proyecto que liberará el verdadero potencial de la República.

Las reformas son, el empeño por construir un México mejor.

Y todo estaría bien si no fuera por el hecho de que, en estos momentos, muchos mexicanos se encuentran también empeñados, en construir la ruta que permita, de acuerdo a su visión de país, dar marcha atrás, por ejemplo, a la reforma energética.

De esta manera, el discurso del titular de la SEDENA obliga a preguntarse sobre la necesidad de enviar un mensaje que parece ser de fuerza, a los grupos que se oponen a los cambios y luchan, dentro de los marcos legales, por la posibilidad de modificar lo hecho.

Del mismo modo, si la ruta legal iniciada por quienes pretenden cambiar las reformas parece estar destinada a terminar en un debate y el fallo respectivo, en la Suprema Corte, ¿no resulta fuera de lugar el que las fuerzas armadas patenticen si respaldo a la reformas?

Las instituciones armadas en el país no están ubicadas en el accionar político “normal” de la nación, por más que es obvio que son uno de los pilares más importantes de sistema. Pero por ello precisamente es que cualquier acción o dicho que llevan al cabo, pasa a formar parte de un panorama sobre el cual debe tenerse un gran cuidado.

Los dichos del Secretario Cienfuegos no resultan adecuados. Nadie duda de la lealtad de las fuerzas armadas. Pero puntualizar el respaldo “con honor, lealtad y compromiso” a las reformas parece estar destinado a señalar que no se toleraría un cambio. A pesar de que ese cambio se busca de manera pacífica y dentro de los cauces legales.

El general secretario se refirió a la reforma educativa y en ese punto, también sus palabras parecen destinadas más a mostrar fuerza que a tranquilizar las cosas.

El sector educativo enfrenta serios retos de corte político. Y a pesar de que en ese sector sí se encuentran problemas de naciente violencia, también lo es que esa situación debe resolverse desde las trincheras civiles, aún en el caso del uso de la fuerza, y el ejército y el resto de las fuerzas armadas, nada tienen que hacer en ese punto.

El discurso del Secretario de la Defensa Nacional resulta, en el mejor de los casos, una llamada de atención. Pero para las propias fuerzas armadas. Su resultado debe ser un recordatorio de que las fuerzas armadas en el país tienen respeto y credibilidad precisamente por que han sido capaces de mantenerse fuera de los juegos y rejuegos de la política.

El respaldo a las instituciones es algo que se les reconoce. Pero dentro de esas instituciones, la legalidad también es pieza fundamental. Y la legalidad es la ruta que muchos han seguido o quieren seguir, para intentar un cambio a las reformas emprendidas por el gobierno.

Y ante ello, un “respaldo decidido” de las fuerzas armadas a la política oficial parece más una demostración de fuerza que otra cosa.

Y si las cosas son así, algo no está del todo bien en el país. Y el “verdadero potencial” de la Nación podría no ser el que se pretende ofrecer desde los discursos oficiales.