norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

La crisis es evidente, Más que evidente. Pero contra todo lo que se quiere aceptar, la realidad nos dice que en esta ocasión, la crisis es fundamentalmente, de clase político. Esto es, el grupo que se encuentra al mando en las posiciones de poder es la que ha fracasado.

Bastaría con poner atención a los detalles de los temas que tanto agobian a la sociedad, para entender lo que nos sucede. Y los riesgos que aún tendremos que enfrentar.

En el caso del IPN fue el propio gobierno, vía el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, quien se encargó de romper, sin mayor problema, todo lo que es el principio de autoridad del Estado.

En un afán populista y con metas de muy corto plazo, el funcionario se trepó a un templete, convirtió su cargo en una muy menos oficialía de parte, desapareció a la Secretaría de Educación Pública y a nombre del gobierno, aceptó una rendición incondicional que nada resolvió y que si, en cambio, arrinconó a las autoridades y elevó la tensión del conflicto, colocando la posible solución en un rango de costos muy elevados.

En el caso de Tlatlaya, el gobierno intentó por todos los medios, cubrir las ejecuciones realizadas por el ejército. Y después, descubierto el problema, buscó minimizar los hechos, dando paso sólo a un aumento en el descrédito de las fuerzas armadas y en la pérdida de credibilidad del gobierno.

Por lo que se refiere a los jóvenes de Ayotzinapa, los hechos dejan ver la ausencia de todo tipo de autoridad y la corrupción de todos los niveles de gobierno. Alegar que todo es responsabilidad del ahora prófugo ex alcalde de Iguala es a lo más, una muy ofensiva demostración del cinismo que cubre toda la verdadera problemática político social de Guerrero.

Frente a esta situación, la ola de indignación internacional que se traduce en amenazas sobre la ayuda y cooperación con México aumenta día con día. Y el riesgo que se corre en este punto es fácil de entender cuando el Secretario de Hacienda aparece en el escenario.

Para que la situación sea aún más clara, habrá primero, que recordar que Luis Videgaray no es un funcionario proclive a las declaraciones, ni uno al que le llame la atención hablar sobre temas que, como la seguridad, no forman parte de su agenda.

Por ello, cuando Videgaray habla de la violencia en Guerrero y expone su preocupación por que estos hechos puedan dañar el proyecto económico del país, lo que tiene que entenderse es que las fallas son internas. Y que, se quiera aceptar o no, hay responsables claros.

De esta manera, la crisis de la clase política aparece en toda su magnitud. Los “vacíos de poder” y los “indicios de debilidad institucional” a los que ha hecho referencia el presidente Enrique Peña Nieto en los últimos días, tienen su origen en las fallas de quienes están a cargo de resolver este tipo de retos.

Es claro que el gobernador de Guerrero es responsable de lo sucedido. No es posible aceptar por ejemplo, que se congratule por la posibilidad de que algunos de los restos encontrados en Iguala, no sean identificados como parte de los estudiantes desaparecidos, sin entender que si ello fuera cierto, lo que saltaría a la luz es que las matanzas en esa zona no son algo nuevo y que él como mandatario estatal simplemente estaba lejos de tener idea de lo que sucedía.

Pero el gobernador no es el único responsable. Las fuerzas políticas que le ayudaron a conquistar el poder, dentro y fuera del PRD. Los que decidieron darle todo el apoyo como gobernador a pesar de todos los indicadores que marcaban su gestión como un desastre. Aquellos que fueron incapaces de ver que los problemas de Guerrero no sólo no se resolvían, sino que aumentaban.

No se olvide que René Bejarano hace casi un año, habló con la PGR, Gobernación y el Senado y expuso al alcalde de Iguala en toda su penosa dimensión. Y nadie hizo nada

En fin, la crisis de clase política en pleno que difícilmente se podrá resolver con una estrategia de control de daños como la que ha puesto en marcha el gobierno federal.

La ola de presión que se avecina sobre el país a causa de todos estos problemas está a la vista. Y la respuesta ¿correrá a cargo de las mismas autoridades lentas y torpes que dieron origen al desprestigio y elevada tensión social que hoy enfrentamos?