CIELOS-ABIERTOS-23-770x438“CIELOS ABIERTOS, NEGROS NUBARRONES”

A partir de hoy y hasta el día 7 del presente se llevaran a cabo las mesas de negociaciones para la “apertura” de los Cielos Abiertos entre las aerolíneas nacionales y las del potencial vecino del norte cuyas cartas el gobierno de Washington las tiene todas por ganar aun dentro de nuestro territorio.

Pero el episodio por desarrollarse en estos tres días tiene precedentes históricos y no me refiero a los del convenio de chicago de 1944 tratado donde radican las bases de tales acuerdos en las famosas “Libertades del Aire” sino a algo más actual: La primera reunión del presidente Obama y el presidente Peña donde ante la premura del superávit aéreo norteamericano inmovilizado al exterior por las actuales regulaciones del estándar internacional, el presidente Obama instó a nuestro titular de los pinos a efecto de implementar tales mesas -continuidad a las desahogadas durante el pasado mes de septiembre- mismas que tienen como mera finalidad abrir los actuales candados normativos para apuntalar un “china libre” en nuestro cielo no solo a el vecino del norte con sus gran capacidad operativa de vuelo, sino también estaría encajando dentro del mismo contexto la poderosa LAN sudamericana, esa que aglutina a las más importantes líneas aéreas en aquellas latitudes.

LOS PRECEDENTES

La razón de tal imposición deriva a que las actuales regulaciones en la materia (Tercera Libertad del Aire) en su conformación normativa complementaria establece el derecho de toda comercialización de manera recíproca, es decir en condiciones de equidad para los explotadores de ambas naciones, reflejado en una misma proporción, sin embargo existe contención operativa para el efecto propiciada de nuestra parte en virtud de que nuestra flota aérea muy difícilmente llega a las 350 aeronaves, mientras que el gigante del norte tiene 7 mil¡ como para la enunciada igualdad, por lo cual una vez “liberados” nuestros cielos –Quinta Libertad del Aire-dejarían de facto al desplome a las líneas aéreas nacionales avasalladas por su contra-parte pues les estarían materialmente despojando el mercado, cosa tendiente al conocido e histórico entreguismo por parte de nuestros gobernantes, por lo cual ya existen entes organizadas que en protección del interés –más propio que el nacional- buscan los consensos de política como medida más de concientización que de presión a efecto de tratar de dar un equilibrio razonable a tan desproporcional situación.

ERRADO CONTRA-ATAQUE

Consientes de tan negro panorama, la FEDESA representada por la ASPA, el Colegio de Aviadores de México, el Sindicato Independencia, la FDESA, el SINACATA, COCTAM y ASSA –y otros adherentes- se han amalgamado en un frente común auspiciados bajo la representación de la senadora y ex-sobrecargo de aviación Alejandra Barrales y la Subsecretaria del Transporte Yuriria Mascott, cuyo “frente” más preocupado por una desregulación consistente en la no apertura mediante un convenio bilateral sin excepción monopólica, estos limitan su óptica estrictamente a lo normativo ante una situación que más bien es cuestión de fondo, no de forma, pues no solo es

la cuestión colosal de los norteamericanos el enemigo a vencer, sino también el tema subsidiario que les aporta el gobierno de Washington a sus operadores aéreos–en deducción de impuestos principalmente y créditos a insumos principales- lo cual hace aún más desequilibrado el balance de operatividad entre ambos competentes sin que exista impugnación alguna al respecto por parte de nuestro estado, pero más allá de tan aplastantes factores, a nuestro interior se habría de conformar antes que nada en el trabajo legislativo como principal arma, pues la raíz de la problemática radica en lo articulado al interior legislativamente –o no- por la cámara de diputados en este tema con regulaciones destinadas en contrarrestar tal desbalance complementado con incentivos tangibles y directos a nuestras líneas aéreas fortaleciendo así su operatividad de manera competitiva al exterior, emparentado con el convenio de reciprocidad, dejando la aprobación bilateral correspondiente para el efecto por el senado como última instancia, lo cual deja en claro que esos “ojos abiertos” requieren de una visión integral al caso para ver más allá de las narices, pues a estas alturas la suerte bien podría ya estar echada ante la falta de una reciente y verdadera política de Estado a favor de nuestros cielos ante tan lapidarias circunstancias que actualmente presenta en este panorama nuestra industria aérea.

PARA CCO NOTICIAS ANTONIIO PINEDA