Especialistas y representantes de fundaciones en neurociencias coincidieron en la necesidad de impulsar estrategias de educación en el país, que vinculen el crecimiento intelectual de niños y jóvenes con su desarrollo emocional, a fin de que derive en un combate a fondo a la violencia.
La educación que se imparte carece de impulso a la atención de emociones, empatía y compasión, consideraron durante la conferencia magistral “Educando las emociones: contribuciones de las neurociencias al aprendizaje”, organizada por el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, Rubén Benjamín Félix Hays.
El legislador de Nueva Alianza enfatizó que “en la situación que está viviendo el país, tenemos que hacer mucho como sociedad y sin duda la compasión es una de las cosas que necesitamos más”.
Consideró que analizar ese tipo de temas es importante, sobre todo por lo que actualmente vive México. “Tenemos mucho qué hacer como sociedad, donde la compasión es una de las soluciones que necesitamos; de ahí el valor de aprender a manejar nuestra memoria”, indicó el representante de Nueva Alianza.
Richard Davidson, asesor del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, explicó que los factores psicológicos y sociales influyen de manera directa en la salud física de los individuos, por lo que el impulso a hábitos saludables mentales impacta de manera directa en una disminución a problemas de delincuencia.
Consideró que si los seres humanos reciben un soporte correcto y cultivan hábitos saludables en sus emociones, tendrán un impacto real en su desempeño y capacitación mental.
“El cerebro puede cambiar las respuestas de las experiencias, más que cualquier otro órgano de nuestro cuerpo, está creado para adaptarse”, indicó el neurocientífico estadounidense.
Sostuvo que la promoción de “hábitos saludables mentales se traducen en bajos costos de combate a problemas de delincuencia”.
“Los problemas que suceden hoy en México son similares a los que ocurren en Estados Unidos y si nosotros podemos entrenar a nuestros niños para que puedan ser personas más sanas, eso va a tener un beneficio para ellos, pero también a largo plazo para la sociedad”, enfatizó.
Daniela Labra Cardero, presidenta de la fundación “AtentaMente”, consideró pertinente impulsar un cambio en la nación, en el cual se valore la responsabilidad personal y ética, basada en valores humanos básicos, no religiosos ni legales.
Es necesario, enfatizó, educar las emociones porque “la violencia y la descomposición social del país son resultado de múltiples causas, hoy tenemos que buscar soluciones; pero sobre todo de sembrar causas diferentes, para tener resultados diferentes en el futuro”.
En su opinión, es esencial desarrollar estrategias en la educación para que las escuelas se involucren en el desarrollo intelectual y emocional de los estudiantes.
“Podemos educar las emociones, cambiar el cerebro a propósito a través del entrenamiento, la felicidad es una habilidad, es nuestra responsabilidad como educadores incluir en la educación de nuestros niños y jóvenes los métodos y medios necesarios para ayudarlos a cultivar esa felicidad propia y el bien común” precisó.
Dio a conocer que las investigaciones en neurociencia indican que el cerebro humano expresa neuroplasticidad, es decir, es posible entrenar a los niños a desarrollar cualidades como la atención y regulación emocional que perdurarán a lo largo de su vida.
“Los problemas que ocurren hoy en México son similares a los de Estados Unidos, y si nosotros podemos educar a nuestros niños para que puedan ser personas más sanas, eso va a tener un beneficio para ellos y para la sociedad”, precisó.
En las investigaciones, continuó, se desarrolla “la Curricula de Bondad, prácticas para los infantes que les proporcionen trabajar sus emociones, y el objetivo es aplicarla también en México y estudiar el impacto que este tipo de entrenamiento tiene”.
Para educar a los niños a una vida libre de drogas, detalló, es preciso comenzar a trabajar con los maestros y padres de familia, para posteriormente iniciar con los infantes, con el objetivo de que aprendan a controlar sus emociones.
Asimismo, señaló, es preciso desarrollar esa práctica en el trabajo, a fin de tener un ambiente de bienestar, toda vez que “son inversiones de muy bajo costo y generan buenos resultados en poco tiempo, sobre todo cuando no hay duda de que las drogas cambian el cerebro de manera negativa”.
Describió que una de sus prácticas es visualizar el sufrimiento en diferentes categorías de un familiar o amigo, alguien querido, y observar un momento en la vida de ese individuo ante una angustia.
Ello para que, con base en ello, se desarrollen prácticas cerebrales que ayuden a los individuos a recuperarse más rápido de momentos de estrés, lo que promoverá su salud física y mental.
Esas prácticas cerebrales, agregó, reducirán los malos comportamientos y en los niños habrá una mejora en sus notas escolares.
Por ello, “actualmente desarrollamos videojuegos que, a diferencia de los comerciales no generen violencia, sino promuevan buenos hábitos, ser generosos y compasivos, aunado a la meditación”.
En su intervención, la presidenta de la Fundación Atentamente, Daniela Lambra, sostuvo que la violencia y la descomposición social del país son resultado de múltiples causas, por lo que es preciso que buscar nuevas soluciones.
Qué tipo de educación debemos dar para que los mexicanos tengan vidas productivas, satisfactorias y significativas, qué tenemos que enseñar para reducir la violencia, la corrupción, la intolerancia y discriminación, preguntó, cuando la mayor parte de los problemas no vienen de la falta de conocimiento o de habilidad para resolverlos o evitarlos, sino de la carencia de otro tipo de capacidades.
El conocimiento que tenemos, resaltó, se ve sujeto a una visión estrecha, a un egoísmo exagerado, que se vislumbra en la falta de regulación de las emociones y actitudes que contemplen el bienestar de todos los que nos rodean, puntualizó.

