El presidente Enrique Peña Nieto tiene programada para hoy, la presentación del gran pacto por la legalidad, con el cual supuestamente, se pondrán en marcha las medidas para resolver la difícil crisis que vive el país en materia de seguridad, entendida ésta como el largo listado de problemas relacionados con la justicia en todos sus niveles.
Se espera que el anuncio sea contundente y claro. Se supone que será algo así como el replanteamiento del gobierno, tras dos años de nulos logros, promesas incumplidas y serios fracasos.
Sin embargo, para que lo de mañana sea en realidad algo realmente trascendente, tendríamos primero, que recordar algo de lo que ha quedado en el olvido.
Primero, como aspirante a la candidatura presidencial priísta, Enrique Peña Nieto presentó su libro “México, la Gran Esperanza, Un Estado Eficaz para una Democracia de Resultados” que, en opinión del autor, planteaba la redefinición del papel del estado en nuestro país.
En ese libro, el hoy presidente exponía su proyecto de nación para el Siglo XXI bajo el supuesto de que el estado había perdido eficacia “por su incapacidad para cumplir con sus obligaciones básicas”, entre ellas las relacionadas con la seguridad, por haberse “desdibujado” en la escena internacional y por no haber logrado un crecimiento económico sustantivo.
En estos tres puntos, de un largo listado que se mencionan en el libro, habría que decir que en lo económico, los dos primeros años de presidente Peña Nieto no se ha logrado nada importante. Y que el promedio es parecido al criticado nivel de los gobiernos panistas. En lo internacional en estos momentos, no sólo el país se ha desdibujado, sino que es seriamente criticado y cuestionado. Así, en esa parte, el proyecto presentado en el multicitado libro, no ha dado resultados.
Estos dos campos fueron parte de los tres puntos planteados por la necesidad de alcanzar “Un Estado Eficaz”. El tercero y primero en el planteamiento, fue el de que los “mexicanos disfruten de todos los derechos plasmados en la Constitución”.
Con relación a este señalamiento, se proponía una estrategia nacional para reducir la violencia, con cuatro ejes fundamentales: fortalecer la prevención del delito; profesionalizar y mejorar la eficacia del sistema de justicia en general y del sistema penal en particular y focalizar las acciones del gobierno federal para reconstruir el tejido social.
Más adelante, ya como gobierno, se presentó el Pacto por México. Y como parte del mismo se firmaron acuerdos para la seguridad y la justicia, dentro de los cuales muchas de las ideas planteadas en el libro mencionado, con ampliaciones y precisiones para darle mayor fuerza al mensaje.
Del mismo modo, se presentó un listado de decisiones presidenciales que como síntesis de los grandes objetivos del gobierno, tenían como primer punto la creación de un Programa Nacional de Prevención del Delito.
Igualmente, se dieron a conocer los cinco ejes para la “Democracia de Resultados”, entre los que el primero de ellos, fue el de “lograr un México en paz, trabajando en una estrategia nacional para reducir la violencia, con una real y eficaz coordinación entre órdenes de gobierno, a fin de combatir la impunidad y que prevalezcan la justicia y la paz”.
Todo lo anterior deja ver que el equipo hoy en el gobierno parecía tener claro el tamaño del reto al que se enfrentaban. Se tenían ideas y por lo visto, estrategias.
Por ello, para que el mensaje de hoy sea realmente eficaz, además de discursos, ideas, propuestas, nuevas leyes y cambios en el equipo, si es que se realizan, lo que hace falta es saber ¿qué fue lo que no funcionó y quiénes son los responsables de esas fallas?
De otra manera, todo seguirá igual. Habrá nuevos planteamientos y más promesas. Las mismas que se hicieron en campaña y al inicio del gobierno y que dos años después, no se cumplieron.
La apuesta que hoy hará el gobierno es muy grande. Es poner en la mesa el “resto” del capital político. Y difícilmente se podrá aspirar a ganar si las nuevas estrategias van acompañadas de la incapacidad y soberbia que tantos fracasos ha provocado.


