Al conmemorarse el 199 aniversario luctuoso de José María Morelos y Pavón, la Presidencia de la República recordó al héroe de la Independencia, quien a pesar de morir fusilado en 1815, sentó las bases del Estado mexicano moderno.
En 1813, tras importantes victorias militares, el llamado Generalísimo convocó en Chilpancingo al Primer Congreso Constituyente, que dio por resultado la Constitución de Apatzingán, donde se plasman avances importantes, recordó la Presidencia en su página electrónica.
La Constitución de Apatzingán estableció la división de Poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial; el derecho del voto directo para todos los varones mexicanos; la limitación en la propiedad de la tierra para evitar latifundios, así como la educación obligatoria y gratuita.
A la muerte de Miguel Hidalgo y Costilla, en 1811, el también sacerdote Morelos asumió el mando militar y logró importantes victorias en el sur y el centro del país, incluyendo episodios históricos como la toma de la ciudad de Oaxaca, de gran importancia estratégica, y el prolongado sitio de Cuautla.
A pesar de tales victorias, las fuerzas de Morelos sufrieron después varios reveses militares, hasta que el Generalísimo -para entonces ya excomulgado por la Iglesia- fue capturado en noviembre de 1815 y fusilado el 22 de diciembre de ese mismo año.
Morelos fue ejecutado en Ecatepec, Estado de México, hoy llamado Ecatepec de Morelos, precisamente en honor a él y a los hechos históricos ahí desarrollados.

