norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Lo mismo en la economía que en la política, al gobierno de Enrique Peña Nieto le ha fallado siempre, la estrategia. Incluso el famoso Pacto por México, exitoso en un inicio, sirvió como plataforma para buena parte de los conflictos que hoy se viven en el país. Y las estrategias fallidas hoy alcanzan niveles serios en Michoacán y en Guerrero.

En Michoacán se aplicó la idea de un “procónsul” al estilo de la Roma Imperial. Y al paso de los meses, la violencia no sólo no se ha controlado, sino que amenaza con desbordar los diques levantados por Alfredo Castillo y su equipo, cimentado por cierto, en la violación del marco legal.

En Guerrero la situación es muy parecida, por más que la diferencias de forma involucran a las fuerzas políticas locales y federales.

La renuncia del senador perredista Armando Ríos Piter a participar en la lucha por la candidatura primero y la gubernatura después en esta entidad, deja ver no sólo una creciente crisis interna en el perredismo, sino la falla política de la estrategia aplicada por el gobierno federal para “pacificar” la entidad.

Ríos Piter presumir ser quien encabezaba las encuestas en Guerrero. Pero no pudo resistir los golpes que lanzaron en su contra con motivo del escándalo de Iguala. Después de todo, las ligas con el perredismo en entredicho resultaban innegables.

Ahora, renuncia y responsabiliza a las dirigencias de su partido, estatal y nacional, de querer presionarlo para que sellara un acuerdo de impunidad en favor del exgobernador Angel Aguirre.

Y aquí aparece la otra parte del problema.

Primero, ¿si el PRD quiere impunidad para Aguirre, qué es lo que trata de ocultar? Quiere protección obviamente. Pero ¿quiénes son los que la necesitan?

Y después, si el perredismo quiere protección ¿en dónde está el aparato de inteligencia del gobierno

federal que no ha entendido, o no quiere entender, lo que realmente sucede en Guerrero?

No puede olvidarse que Angel Aguirre formaba parte de la bancada del PRI en el Senado y que desde esa posición buscó la candidatura del tricolor al gobierno de Guerrero, la cual perdió a manos de Manuel Añorve.

Ante la derrota y con la bendición política del entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, se lanzó a los brazos del PRD para ser candidato y alcanzar, con respaldos como el de Marcelo Ebrard, el gobierno gerrerense.

Los problemas no se hicieron esperar. La violencia creció y la tensión social pasó a ser una constante en la entidad. Pero el gobierno federal le brindó todo el apoyo político a su alcance.

La cruzada contra el hambre arrancó en Guerrero después de las presiones electorales. Y se permitió al señor Aguirre toda clase de tropelías. El programa “Nuevo Guerrero” sirvió para fortalecer al gobernador. Y el distanciamiento con la Secretaría de Hacienda fue más que evidente.

Pero la protección política no cesó. Ni siquiera cuando la tragedia de Iguala estalló se le abandonó.

Y su retiro del gobierno fue negociado. Tanto como la designación del nuevo equipo en el poder que, claro está, ha resultado un verdadero fracaso.

Ahora, Ríos Piter dice que el PRD quería impunidad para el exmandatario. Y ello significa que el gobierno federal no ha investigado nada de lo hecho por el señor Aguirre. Y no es necesario un talento especial para entender que, después de todo, el caso Iguala está “resuelto”, pero sólo en lo que a los discursos se refiere.