norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

La aparición de los escándalos es ya, imparable. Funcionarios, políticos y empresarios son parte de sucesos que de una y u otra manera, provocan el creciente malestar en la sociedad. Y como fondo y por supuesto, como el eje de toda lo que tendría que ser la molestia general, las incapacidades del gobierno para evitar que todo esto suceda.

Si se trata de una financiadora, como FICREA, la autoridad es la última en tomar cartas en el asunto, con el evidente daño al patrimonio de muchos mexicanos y algunas autoridades estatales despistadas. Si se trata de compras de casas a proveedores del gobierno, nadie ve nada malo. Y si se trata de movimientos de dinero, en cantidades millonarias, no hay estructura oficial que ponga atención a lo que sucede. Y menos aún, que se atreva a poner remedio.

Así, hoy The New York Times dará a conocer algunos nombres de mexicanos que, mediante la creación de “empresas fantasmas” han movilizado dinero para realizar compras de bienes inmuebles, de esos que sólo unos cuantos pueden tener. Y el exgobernador de Oaxaca, José Murat llevará el honor de representar a México en esos negocios.

Al mismo tiempo, desde Suiza, aparece un enorme listado de nombres, con mexicanos como parte importante, que han utilizado a la banca de aquel país para evadir impuestos y llevar a la práctica movimientos poco claros.

Pero lo realmente importante, para México no es el quiénes, sino el cómo.

Supuestamente, el gobierno con todos los mecanismos a su disposición, se dedica a, por ejemplo, perseguir todo lo que es lavado de dinero. Y claro está, a controlar aquello de la procedencia ilícita del dinero.

Con todo lo que ha sucedido en estos meses, de la aparición de la casa de Las Lomas al listado de los suizos, lo que salta a la vista es que, guste o no, es la autoridad mexicana la que registra

serias fallas y enormes incapacidades, cuando no problemas muy severos de corrupción.

La Secretaría de Hacienda es feroz al momento de sancionar a los ciudadanos que no pagan impuestos en tiempo y forma. Y deja caer sobre el empresariado, normas que se dice, ayudarán a elevar los niveles de gasto del gobierno.

Sin embargo, la OCDE dice que México es bastante malo a la hora de cobrar impuestos. Y que dentro de su ámbito, es de los países que peor desempeño tienen en lo que a recaudación se refiere.

Y entonces aparece, como ejemplo, FICREA y la defraudación a un buen número de mexicanos. Y al lado, aparece la incapacidad de la autoridad para evitar esa situación, a pesar de las muchas señales que tendrían que haber provocado una intervención que evitara el daño a los ciudadanos.

Ahora, son las casas en Estados Unidos. Con costos millonarios. Y el manejo de dinero en Suiza y por supuesto, en otros “paraísos fiscales”.

Y la autoridad no tiene nada que decir? ¿Ese dinero tiene un origen lícito? ¿Pagó impuestos? ¿Es normal ese movimiento? ¿Los políticos en México tienen ese nivel de ingresos y de ahorro?

Como siempre, ya hay comentarios en el sentido de que el problema de los bienes inmuebles en Estados Unidos es parte del golpeteo que se realiza en contra del gobierno de Enrique Peña Nieto. Sin embargo ¿el problema es realmente político?

El que exista quien intente aprovechar las condiciones del momento para cuestionar o atacar si se quiere, a un gobierno no es de extrañar. Parece hasta “normal”. El problema no es que se cuestionen las casas, sino que éstas existan. El tema no es las compras en Estados Unidos, sino que se realicen y que sean políticos cercanos al gobierno quienes las hagan.

El problema no es el ataque, sino la abierta incapacidad de las autoridades encargadas de controlar este tipo de temas. El problema es que esa incapacidad tan repetida de tantas maneras, pase a ser complicidad por comisión o por omisión.

El problema es que a los ciudadanos se les aplica todo el peso de la ley, en tanto a los hombres del poder se les protege de todas las maneras posibles. A costa aún, del prestigio, credibilidad y liderazgo del propio gobierno federal.