El secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, dijo que México tiene tres retos importantes que enfrentar en materia de política exterior: conflictos geopolíticos, terrorismo y amenazas para la salud.
Al ofrecer la conferencia magistral “Los desafíos Internacionales de México, una visión desde el Gobierno de la República”, en el foro México en el Mundo, Diagnóstico y Perspectiva de las Relaciones Exteriores, refirió la excelente relación entre el Senado y la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En el foro, organizado por el Senado de la República, agregó que el diálogo de México con el mundo requiere del intercambio permanente y franco entre los poderes Ejecutivo y Legislativo que la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado ha impulsado.
La vinculación de México con el mundo es un patrimonio compartido resultado de la interacción de incontables actores, “no es una relación estática, evoluciona continuamente para responder a los cambios políticos, económicos, incluso tecnológicos, del entorno internacional”.
“Esta breve relación de riesgos y tensiones no pretende ser exhaustiva, busca solamente esbozar algunos de los desafíos más apremiantes que debemos superar para mantener la estabilidad, salvaguardar la paz y hacer posible un desarrollo económico y social armónico”, puntualizó.
Agregó que el complejo entorno internacional hace más necesaria la coordinación y cooperación entre los países.
“Hoy tenemos mejores herramientas para responder con oportunidad a los riesgos, sumar la solidaridad y cooperación entre las naciones, movilizar recursos humanos y financieros en los ámbitos nacional e internacional”, aseguró.
“Sin embargo, la falta de diálogo, la incapacidad para generar consensos, los discursos dominados por los extremos y por minorías radicales, así como la desinformación, socavan con frecuencia las posibilidades”, aseveró.
Lo anterior nos lleva a elementos de complejidad que se relacionan con el terrorismo, pues el orden mundial experimenta una creciente dispersión del poder político, el surgimiento de actores influyentes con agendas disímiles, la secuela de una profunda crisis económica y la amenaza constante de tensiones nacionalistas.
El canciller externó que “no existen respuestas simples ni soluciones unívocas a los retos de este mundo en transformación, la mejor estrategia consiste en trabajar en los cambios internos y que su resultado sea nuestra carta de presentación ante el mundo”.
Se debe reflexionar constantemente en torno a los retos y oportunidades que presenta el escenario mundial e incorporar en el análisis la perspectiva de otras instituciones y organizaciones, como lo ha instruido el presidente Enrique Peña Nieto.
Puntualizó que la complejidad del mundo actual se entiende en dos dimensiones, los factores de riesgo que se enfrentan, y los cambios en las estructuras de la gobernanza mundial que se han construido para hacerles frente.
Meade Kuribreña destacó tres factores de riesgo mundial que consideró merecen atención particular, como conflictos geopolíticos que habían estado ausentes o quizá latentes durante décadas.
Añadió que el retorno de dichos conflictos generan tensiones globales y el rompimiento de equilibrios indispensables para la estabilidad y la prosperidad, sin embargo, citó que la geopolítica está de vuelta.
Lo anterior se refleja en que antiguos problemas territoriales y disputas por delimitaciones fronterizas son nuevamente factor de inestabilidad, “esas confrontaciones políticas generan incertidumbre y obstaculizan el desarrollo de distintas regiones”.
El terrorismo es el segundo riesgo internacional que amenaza en muchos rincones del mundo la convivencia pacífica, y citó un informe elaborado por la Conferencia de Seguridad de Munich, que concluye que este fenómeno se ha vuelto más diversificado y descentralizado, lo que crea nuevos santuarios y alimenta inestabilidad regional.
Dijo que el tercer y último factor de riesgo global se relaciona con las amenazas para la salud y las pandemias, ya que se han presentado problemas de enorme gravedad como la epidemia del ébola, que recuerdan de manera general que las cuestiones de salud estarán presentes en el centro de la gobernanza internacional.
Finalmente, reconoció que como pocas veces, el mundo actual tiene circunstancias favorables para el desarrollo y la prosperidad, ya que se disfrutan las ventajas que brindan la comunicación instantánea, la versatilidad de medios de información y el acceso al conocimiento más allá de las fronteras.
“Vivimos en un nuevo paradigma energético que ofrece mayor movilidad y mejor calidad de vida en todas las latitudes.
“Hemos alcanzado altísimos niveles de rendimiento en agricultura, los continuos avances en ciencia médicas se reflejan en mejoras en la salud y en una mayor expectativa de vida, y las políticas sociales y grandes esfuerzos han sacado en el lapso de unas cuantas décadas a cientos de millones de personas de la pobreza en el mundo”, concluyó.

