Por Norberto DE AQUINO
El Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, habló de los problemas financieros que pueden presentarse para el país, con miras al 2016 y con ello, le advirtió al PRI la importancia que tienen en lo económico, las elecciones de junio próximo.
En Londres y con el marco de lo que se quiere vender como una muy exitosa visita oficial del presidente Enrique Peña Nieto a la Gran Bretaña, el titular de Hacienda pareció anunciar condiciones complicadas que llevarían al país a un nuevo recorte presupuestal para el año próximo.
Si el precio del petróleo no mejora, o si mantiene los precios bajos si se prefiere, y si los indicadores negativos no se modifican en el ámbito internacional, México tendría que aplicar una reingeniería del presupuesto, dijo el señor Videgaray.
El anuncio por supuesto, no tiene nada de alentador. Es más, es una mala noticia, por mas que se nos presente la idea de que se aplican medidas preventivas para evitar problemas mayores.
Pero si se entiende el momento que vive el país y se coloca el mensaje del Secretario de Hacienda en ese contexto, lo que tenemos es una voz de alerta de los encargados de las finanzas nacionales, a quienes tienen la responsabilidad político electoral en el país.
Dicho de otra manera, parece claro que Luis Videgaray también ha leído las encuestas relacionadas con las elecciones. Y ha entendido que, guste o no, el triunfalismo que priva en el priísmo, los números no se corresponden con esa posición.
Esto es, las encuestas de arranque en el proceso electoral marcan al PRI como el puntero. Pero seguido muy de cerca por el PAN. La parte preocupante para el gobierno es el hecho de que, se acepte o no, el Partido Verde, que desempeña el papel de salvavidas del priísmo, va en picada y corre el riesgo incluso, de ser rebasado por Morena.
Falta mucho por recorrer. Pero en estos momentos, el PAN va al alza, y el PRI y el Verde van a
la baja.
Si las elecciones fueran en estos momentos, el PRI, con el Verde, tendría una bancada de alrededor de 200 diputados. Y el PAN rondaría los 170. El PRD quedaría atrapado por el flanco de Morena y el gobierno no tendría los votos necesarios para sacar adelante, sin problemas, el presupuesto de este año.
Ello significa que el recorte que desde ahora, adivinan en Hacienda, requeriría del apoyo de la bancada del PAN.
Y para lograr ese apoyo, el gobierno tendría que negociar con Gustavo Madero. Y todo mundo entiende lo que sería una negociación de esa naturaleza.
No se duda de la posibilidad de conseguir los votos. Lo que está en duda es el costo que ello podría significar.
El PAN daría los votos necesarios al gobierno. Pero el gobierno tendría que pagar por ello. Y no sería nada sencillo ni barato.
Los recortes se realizarían en las áreas en las que el panismo no se sienta afectado. Y por supuesto, si la relación de fuerzas en la nueva Cámara de Diputados cambia en las semanas por venir y el PRI pierde aún más terreno, entonces los costos serían mayores para el gobierno. Si el cambio es a la inversa, la pretensión del PAN se perdería.
Pero el mensaje de Luis Videgaray es sencillo. Los expertos no ven posibilidad alguna de que en plazos cortos el precio del petróleo tenga un repunte. Ello significa que habrá menos dinero para el gobierno. Y se tendrá que llegar al recorte.
Y desde ahora, Hacienda avisa del problema. Y deja ver los problemas de no tener en el Congreso el liderazgo y los votos necesarios.
Recortes habrá. Falta saber quiénes impondrán las condiciones para ello.

